Antes de perpetrar mis últimos excesos del año les dejo mis sinceros deseos para año que se avecina:
Que en el 2008
la prosperidad se instale en tu hogar,
el amor fluya por tu corazón,
la salud no te abandone
y que todos tus deseos se hagan realidad.
lunes, 31 de diciembre de 2007
jueves, 27 de diciembre de 2007
Recuerdo de Nabidad
Esta Nabidad me recuerda la última vez que pise una Iglesia por propia voluntad, últimamente voy obligado por las circunstancias propias de los casamientos de mis amigos, mientras que mis amigos van al casamiento obligados por las circunstancias.
Pero que pase la Nabidad en la Iglesia por voluntad propia me consta (recorrí a pie las 14 cuadras que separan mi casa de la Iglesia) y le consta al padre Ramón, que aún lo recuerdo como lo recuerda todo mi barrio y mis orejas de las cuales era fanático pues era también mi profesor de religión en el colegio fiscal del barrio en que nací, donde a falta de palmetas se usaban las orejas de los alumnos.
Del padre Ramón queda un busto frente a la Iglesia del barrio del cual era cura titular, supuestamente se fue al cielo y yo pienso ir al mismo lugar a pesar de los augurios del padre Ramón a quien pienso darle una sorpresa.
El padre Ramón ya era viejo cuando lo conocí, se hizo popular pidiendo ladrillos para construir la Parroquia, al cabo de una semana de colecta un cerro de ladrillos se formó en el patio del colegio. yo por mi parte tenía otras ideas respecto al uso de los ladrillos y comencé a apilarlos en las partes menos visibles de las paredes del colegio por dentro y por fuera, lo que me permitió salir y entrar libremente al colegio a cualquier hora.
En una ocasión alguien me tiró dedo con una revista, cuyo nombre no me acuerdo pero comenzaba con zeta y los ladrillos fueron más útiles que nunca, la revista desapareció inclusive para mí dentro de la pila de ladrillos, porque lo mínimo que me había prometido mi Auxiliar de entonces (conocida como La Pajarito por la cara de chibola que tenía) era una expulsión, debido a una broma que hice acerca de su trasero y que no le gustó y que a mí me sigue gustando.
Todas las Navidades en mi barrio fueron maravillosas. Mis padres organizaban al barrio que tenía mucho en común, todos los otros padres eran jóvenes y trabajaban para la misma compañía, pero no sólo eso; tenían en común el lugar de reunión, mi casa; el mismo televisor, el de mi casa; el mismo refrigerador, el de mi mamá y el mismo malcriado en sus casas, yo. Debo aclarar que de niño fui rotario, debido a que los vecinos se rotaban mi presencia en sus casas.
Además todo el barrio recibía regalos el mismo día y era todo un acontecimiento conocer el regalo de los demás sin ningún asomo de envidia, esto hacía más consistente mi idea de que Papa Noel existía, de quien decían mis padres aparecía por el barrio en la primera quincena de Diciembre porque luego tendría más trabajo.
Se armaba el nacimiento entre todos, un nacimiento gigante en mi jardín que usaba focos de colores en lugar de luces navideñas, se usaban grandes figuras de yeso de José, del Niño Dios y de la Virgen (que luego me fui a enterar que eran las más escasas como lo sigue siendo hasta ahora) y hasta se creaba un río al costado del pesebre para que se pudieran refrescar el burro, el buey y otros animales.
En la noche de Nabidad todo el barrio aparecía con ropa nuevecita, los niños con su peinado con gomina y niñas con su cola de caballo. A las doce cantábamos “Nabidad, Nabidad, blanca Nabidad” o “la virgen se está peinado” y que a propósito hasta ahora se sigue peinando.
Pero esa Nabidad del 75 fue diferente. No se si fue buena a mala suerte, pero mi regalo fue una pelota de fútbol, pero una de verdad, no una Viniball sino una Mikasa. Mis padres (fue la única Nabidad que no estuvieron) habían salido a ver a mis abuelos al extranjero (léase Arequipa), dejándonos al cuidado de los vecinos a los tres hermanos que éramos por entonces. También por aquellas épocas, la selección peruana obtenía sus mejores performances.
El asunto fue que llevado por mi pasión por el fútbol en plena práctica frente a gramado de mi jardín, cogí la pelota, fui avanzado con ella, cambié de pierna dominando al cuero que no cambiaría por nada, hice como si dribleara a un contrario y le metí tal patadón que la pelota cruzó el aire con la etiqueta de gol puesta. Le había metido un gol a la mismísima Virgen María, la que costo tanto trabajo conseguir, estando rota ya no servía como Virgen.
El nacimiento no era mío ni de mis padres sino de todo el barrio, pero la culpa era toda mía y todo el barrio pensaba lo mismo. Y porque soy demócrata a carta cabal desde ese entonces, decidí no participar de dicha Nabidad.
Llegue a la Iglesia algunos minutos antes de las 12, cuando la misa ya había comenzado, y estaba llena de gente que no tenían mayor consuelo que pasar la Nabidad oyendo el aburrido latín del padre Ramón, creo que a partir de allí comenzó mi lucha contra lo extranjero.
Me senté en la última fila, porque los últimos serán los primeros, según la Biblia que ya había leído y que hasta ahora ningún testigo de Jehová ha logrado que vuelva a leerla. Yo, en ese entonces, creía en aquello como creía en los ángeles, en las vírgenes, en las mujeres y en la tecnología.
Todo iba bien en la misa hasta que llegó el momento del reparto de la hostia. Don Ramón ordenó se hiciera la cola respectiva, se formó la cola de tal manera que los de las bancas de adelante estaban adelante en la cola y los de las últimas bancas estaban al final de la cola; el padre Ramón desobedeciendo la palabra de Dios comenzó el reparto.
Yo esperaba ser el primero y tenía dos razones: una divina y otra humana. La ley divina dice que los últimos deben ser los primeros y la ley del hombre dice que los niños y las mujeres deben ser primeros, y ante tal violación de las leyes (mi otra vocación fue el Derecho) ejercí mi derecho a la insurrección. Todas mis sartas de cohetes que había preparado para la ocasión y otros artefactos similares las use en la misa.
Definitivamente, no fui el primero ni el último, porque la misa se suspendió a raíz del escándalo que provocaron las viejas subiéndose a las bancas y gritando histéricas como si hubiesen visto una rata. Juró por mi madre que ratas blancas no llevé, porque a mi me gusta la diversión civilizada y estaba en la Iglesia defendiendo mis derechos y no en plan de diversión.
A esa Iglesia no he vuelto ni pienso ir jamás, esas viejas aún existen y se mueven como los carros antiguos; de a pocos, temblando y emitiendo gases pero se mueven. Y no es por el que dirán, sino porque frente a la puerta de la Iglesia está esperándome el padre Ramón, en forma de busto pero ahí esta. Pero no hay problema, mis amigos como todos los peruanos tienen la huachafa idea de que es mejor casarse en una Iglesia que no sea la del barrio.
Y para lo que siempre critican. Si, ya lo sé, Nabidad no se escribe con b de burro sino con v de vaca, pero no es como lo escribes o vistes a la Navidad, sino como la compartes.
Pero que pase la Nabidad en la Iglesia por voluntad propia me consta (recorrí a pie las 14 cuadras que separan mi casa de la Iglesia) y le consta al padre Ramón, que aún lo recuerdo como lo recuerda todo mi barrio y mis orejas de las cuales era fanático pues era también mi profesor de religión en el colegio fiscal del barrio en que nací, donde a falta de palmetas se usaban las orejas de los alumnos.
Del padre Ramón queda un busto frente a la Iglesia del barrio del cual era cura titular, supuestamente se fue al cielo y yo pienso ir al mismo lugar a pesar de los augurios del padre Ramón a quien pienso darle una sorpresa.
El padre Ramón ya era viejo cuando lo conocí, se hizo popular pidiendo ladrillos para construir la Parroquia, al cabo de una semana de colecta un cerro de ladrillos se formó en el patio del colegio. yo por mi parte tenía otras ideas respecto al uso de los ladrillos y comencé a apilarlos en las partes menos visibles de las paredes del colegio por dentro y por fuera, lo que me permitió salir y entrar libremente al colegio a cualquier hora.
En una ocasión alguien me tiró dedo con una revista, cuyo nombre no me acuerdo pero comenzaba con zeta y los ladrillos fueron más útiles que nunca, la revista desapareció inclusive para mí dentro de la pila de ladrillos, porque lo mínimo que me había prometido mi Auxiliar de entonces (conocida como La Pajarito por la cara de chibola que tenía) era una expulsión, debido a una broma que hice acerca de su trasero y que no le gustó y que a mí me sigue gustando.
Todas las Navidades en mi barrio fueron maravillosas. Mis padres organizaban al barrio que tenía mucho en común, todos los otros padres eran jóvenes y trabajaban para la misma compañía, pero no sólo eso; tenían en común el lugar de reunión, mi casa; el mismo televisor, el de mi casa; el mismo refrigerador, el de mi mamá y el mismo malcriado en sus casas, yo. Debo aclarar que de niño fui rotario, debido a que los vecinos se rotaban mi presencia en sus casas.
Además todo el barrio recibía regalos el mismo día y era todo un acontecimiento conocer el regalo de los demás sin ningún asomo de envidia, esto hacía más consistente mi idea de que Papa Noel existía, de quien decían mis padres aparecía por el barrio en la primera quincena de Diciembre porque luego tendría más trabajo.
Se armaba el nacimiento entre todos, un nacimiento gigante en mi jardín que usaba focos de colores en lugar de luces navideñas, se usaban grandes figuras de yeso de José, del Niño Dios y de la Virgen (que luego me fui a enterar que eran las más escasas como lo sigue siendo hasta ahora) y hasta se creaba un río al costado del pesebre para que se pudieran refrescar el burro, el buey y otros animales.
En la noche de Nabidad todo el barrio aparecía con ropa nuevecita, los niños con su peinado con gomina y niñas con su cola de caballo. A las doce cantábamos “Nabidad, Nabidad, blanca Nabidad” o “la virgen se está peinado” y que a propósito hasta ahora se sigue peinando.
Pero esa Nabidad del 75 fue diferente. No se si fue buena a mala suerte, pero mi regalo fue una pelota de fútbol, pero una de verdad, no una Viniball sino una Mikasa. Mis padres (fue la única Nabidad que no estuvieron) habían salido a ver a mis abuelos al extranjero (léase Arequipa), dejándonos al cuidado de los vecinos a los tres hermanos que éramos por entonces. También por aquellas épocas, la selección peruana obtenía sus mejores performances.
El asunto fue que llevado por mi pasión por el fútbol en plena práctica frente a gramado de mi jardín, cogí la pelota, fui avanzado con ella, cambié de pierna dominando al cuero que no cambiaría por nada, hice como si dribleara a un contrario y le metí tal patadón que la pelota cruzó el aire con la etiqueta de gol puesta. Le había metido un gol a la mismísima Virgen María, la que costo tanto trabajo conseguir, estando rota ya no servía como Virgen.
El nacimiento no era mío ni de mis padres sino de todo el barrio, pero la culpa era toda mía y todo el barrio pensaba lo mismo. Y porque soy demócrata a carta cabal desde ese entonces, decidí no participar de dicha Nabidad.
Llegue a la Iglesia algunos minutos antes de las 12, cuando la misa ya había comenzado, y estaba llena de gente que no tenían mayor consuelo que pasar la Nabidad oyendo el aburrido latín del padre Ramón, creo que a partir de allí comenzó mi lucha contra lo extranjero.
Me senté en la última fila, porque los últimos serán los primeros, según la Biblia que ya había leído y que hasta ahora ningún testigo de Jehová ha logrado que vuelva a leerla. Yo, en ese entonces, creía en aquello como creía en los ángeles, en las vírgenes, en las mujeres y en la tecnología.
Todo iba bien en la misa hasta que llegó el momento del reparto de la hostia. Don Ramón ordenó se hiciera la cola respectiva, se formó la cola de tal manera que los de las bancas de adelante estaban adelante en la cola y los de las últimas bancas estaban al final de la cola; el padre Ramón desobedeciendo la palabra de Dios comenzó el reparto.
Yo esperaba ser el primero y tenía dos razones: una divina y otra humana. La ley divina dice que los últimos deben ser los primeros y la ley del hombre dice que los niños y las mujeres deben ser primeros, y ante tal violación de las leyes (mi otra vocación fue el Derecho) ejercí mi derecho a la insurrección. Todas mis sartas de cohetes que había preparado para la ocasión y otros artefactos similares las use en la misa.
Definitivamente, no fui el primero ni el último, porque la misa se suspendió a raíz del escándalo que provocaron las viejas subiéndose a las bancas y gritando histéricas como si hubiesen visto una rata. Juró por mi madre que ratas blancas no llevé, porque a mi me gusta la diversión civilizada y estaba en la Iglesia defendiendo mis derechos y no en plan de diversión.
A esa Iglesia no he vuelto ni pienso ir jamás, esas viejas aún existen y se mueven como los carros antiguos; de a pocos, temblando y emitiendo gases pero se mueven. Y no es por el que dirán, sino porque frente a la puerta de la Iglesia está esperándome el padre Ramón, en forma de busto pero ahí esta. Pero no hay problema, mis amigos como todos los peruanos tienen la huachafa idea de que es mejor casarse en una Iglesia que no sea la del barrio.
Y para lo que siempre critican. Si, ya lo sé, Nabidad no se escribe con b de burro sino con v de vaca, pero no es como lo escribes o vistes a la Navidad, sino como la compartes.
lunes, 24 de diciembre de 2007
Feliz Navidad
Una bonita Navidad para todos,
para los que adoran a Jesús,
para los que no lo adoran,
para lo que esperan a Santa Claus,
para los que no lo esperan,
para los que cantan villancicos,
para los que los odian,
pero en especial para los que son capaces
de contagiarse de la alegría de los niños.
"Canta, rie y bebe que hoy es Nochebuena
y en estos momentos no hay que tener pena".
para los que adoran a Jesús,
para los que no lo adoran,
para lo que esperan a Santa Claus,
para los que no lo esperan,
para los que cantan villancicos,
para los que los odian,
pero en especial para los que son capaces
de contagiarse de la alegría de los niños.
"Canta, rie y bebe que hoy es Nochebuena
y en estos momentos no hay que tener pena".
domingo, 23 de diciembre de 2007
Elección del regalo
Después de 20 años buscando, eligiendo, comprando regalos y después de haber recorrido tiendas, mercados, paraditas, mesas redondas y haber caminado kilómetros de jockeyplaza, subido cientos de escaleras sagas, hecho miles de colas plazaveas, he aquí el fruto de tamaña experiencia.
Los regalos según el destinatario pueden ser:
- uno que quiera.
- uno que necesite.
- uno que pueda utilizar.
según el tipo del regalo puede ser:
- una chuchería electrónica.
- un trago o bebida.
- un perfume o colonia.
no se recomienda regalar ropa ni a los familiares.
Si es mocoso/púberadolescente puede regalarle:
- una chuchería electrónica que quiera.
- un perfume que pueda necesitar.
- un trago o bebida que pueda utilizar.
Si es adulto puede regalarle:
- un trago que quiera.
- una chuchería electrónica que necesite.
- un perfume que pueda utilizar (nada de colonias unisex).
Si es tio/adulto mayor/joven del ayer puede regalarle un:
- un perfume que quiera.
- un trago que necesite.
- una chuchería electrónica que aún pueda utilizar (evitar los que digan tuning, tape, on, ...).
Espero ahorrarles tiempo y/o dinero es esta época de compras.
No hay de que.
Los regalos según el destinatario pueden ser:
- uno que quiera.
- uno que necesite.
- uno que pueda utilizar.
según el tipo del regalo puede ser:
- una chuchería electrónica.
- un trago o bebida.
- un perfume o colonia.
no se recomienda regalar ropa ni a los familiares.
Si es mocoso/púberadolescente puede regalarle:
- una chuchería electrónica que quiera.
- un perfume que pueda necesitar.
- un trago o bebida que pueda utilizar.
Si es adulto puede regalarle:
- un trago que quiera.
- una chuchería electrónica que necesite.
- un perfume que pueda utilizar (nada de colonias unisex).
Si es tio/adulto mayor/joven del ayer puede regalarle un:
- un perfume que quiera.
- un trago que necesite.
- una chuchería electrónica que aún pueda utilizar (evitar los que digan tuning, tape, on, ...).
Espero ahorrarles tiempo y/o dinero es esta época de compras.
No hay de que.
viernes, 21 de diciembre de 2007
Un recuerdo
Hace unos días asistí a uno de esos eventos organizados por un fabricante de software y lo hice acompañado de Carlos, mi asistente. Era una jornada de un día con almuerzo y coffee break incluído, en algún momento de la jornada y ante la necesidad de anotar algo le pedí prestado a Carlos su lapicero, un Parker original y grabado.
Terminado el evento, nos despedimos y siendo la hora avanzada nos fuimos a nuestra respectivas casas. Al día siguiente Carlos me pide su lapicero:
- Ingeniero, ayer le preste mi lapicero ... (casi pidiendo permiso).
- Déjame ver ... (palpándome todos los bolsillos del saco), Carlos ¿no te lo devolví?.
- No ingeniero, ...
- Creó que ya fue Carlos ... (con cierta verguenza).
- Ingeniero era un recuerdo de mi promoción.
- Pues, creo que seguirá siendo un recuerdo ...
Terminado el evento, nos despedimos y siendo la hora avanzada nos fuimos a nuestra respectivas casas. Al día siguiente Carlos me pide su lapicero:
- Ingeniero, ayer le preste mi lapicero ... (casi pidiendo permiso).
- Déjame ver ... (palpándome todos los bolsillos del saco), Carlos ¿no te lo devolví?.
- No ingeniero, ...
- Creó que ya fue Carlos ... (con cierta verguenza).
- Ingeniero era un recuerdo de mi promoción.
- Pues, creo que seguirá siendo un recuerdo ...
Personalidad
JC se aparece con una corbata que superaba ampliamente en huachafería a las que usaba "Chalaca" Gonzles:
- Hola JC ... (extendiéndole la mano).
- Hola Elmo ... (estrechando mi mano).
- JC hay que tener una gran personalidad para usar esta corbata (levantándole la punta de la corbata).
- Ni tanto, es un regalo de mi esposa (planchando la corbata con la mano).
- Hola JC ... (extendiéndole la mano).
- Hola Elmo ... (estrechando mi mano).
- JC hay que tener una gran personalidad para usar esta corbata (levantándole la punta de la corbata).
- Ni tanto, es un regalo de mi esposa (planchando la corbata con la mano).
miércoles, 19 de diciembre de 2007
El fuego de Pilar
Pilar es la secretaria de uno de mis clientes y en sus ratos libres enseña baile, especialmente música negra.
Un día al llegar:
- Hola Pilar.
- Hola Ingeniero (mientras quema un lapiz de ojos con un encendedor).
- ¿Para qué lo quemas?
- Para que corra más suave.
- Ah, yo crei que era para tener fuego en los ojos.
- No, porque fuego ya tengo (responde coquetamente).
- Si ya lo note, pero no en la mirada.
Pilar tiene una mirada perturbadora, pero sobre unas caderas que si la haces caminar en el mar te arma unas olas dignas para un campeonato de tabla.
Un día al llegar:
- Hola Pilar.
- Hola Ingeniero (mientras quema un lapiz de ojos con un encendedor).
- ¿Para qué lo quemas?
- Para que corra más suave.
- Ah, yo crei que era para tener fuego en los ojos.
- No, porque fuego ya tengo (responde coquetamente).
- Si ya lo note, pero no en la mirada.
Pilar tiene una mirada perturbadora, pero sobre unas caderas que si la haces caminar en el mar te arma unas olas dignas para un campeonato de tabla.
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