Cada cierto tiempo aparecen y se ponen de moda alguna fauna urbana; si no son los subtes, son los punk; si no son los fresas, son los emos; si no son los hippies, son los rastas; si no son las candys son las panks. Todos con algún grado de involución.
Porque nadie podrá negar que los subtes y los punks justifican su falta de socialización mediante la marginalidad, los emos y los fresas evidencian una gran inestabilidad emocional, los hippies y los rastas se caracterizan por la falta de prolijidad, mientras que las candys y las panks le huyen al compromiso por múltiples razones que sería largo enumerar aquí (y que sería materia de un tratado psicológico).
Nadie podrá negar que la sociabilidad, la estabilidad emocional, la prolijidad y el compromiso son características de una adultez bien llevada.
De toda esta fauna, los hipsters son los más involucionados y mientras mayor sea su nivel socioeconómico más retrasados y ridículos están dispuestos a mostrarse.
Se visten como viejos
¿Quién de niño no ha usado la corbata michi, el sombrero afelpado o los anteojos de carey pertenecientes a su padre?, es parte de la curiosidad y el sentido de imitación de los niños, pero continuar ese comportamiento hasta la adultez amerita una visita al psicólogo. Creo que el precursor en este rubro fue Farid Matuk.
Pretenden ser selectivos al comer
Una buena alimentación debe ser balanceada lo que en palabras sencillas significa que debe incluir todo tipo de alimentos.
En este aspecto y tal vez motivados por Steve Jobs, un innegable hipster, los hipsters son selectivos al momento de alimentarse, prefieren el sushi al cebiche, desprecian las menestras en favor de las frutas, le huyen a las carnes y pretenden alimentarse solo con vegetales.
Los hipsters deben tener en cuenta que Jobs murió a los 56 años, cosa que a cualquiera le puede pasar, nadie está libre de un accidente o de una desgracia, pero morirse por una mala alimentación es una reverenda estupidez.
Tienen gustos raros
Si de rarezas se trata el mundo de los hipsters está lleno de ellas.
La barba a medio afeitar, el gorro en pleno día soleado, el sobretodo en un país ecuatorial como el Perú, el sombrero de fieltro, el cigarro electrónico, la música alternativa, el cine independiente, el café descafeinado, el sexo tántrico, el veganismo, cualquier cosa es pretexto para evitar lo mainstream.
Apoyan causas absurdas
De niño uno se embarca en aventuras y cruzadas de toda índole, tales como alimentar a todos lo perros, coleccionar todas las figuritas o artículos de un personaje, acabar la pobreza en el mundo, etc.
Pero luchar por los derechos de los gatos despreciando los derechos humanos es de desadaptados, pretender acabar las desigualdades desde un computador es propio de caviares y querer acabar con la pobreza con marchas es propio de comunistas. Téngase en cuenta que el comunismo pertenece al pasado y los caviares son los comunistas de estos tiempos
Finalmente, los hipsters en su afán de mostrarse diferentes, como ocurre con los adolescentes, resultan siendo igual de comunes y ordinarios, con el agravante de aparecer como vulgares adultos involucionados.