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domingo, 8 de septiembre de 2024

Adolescencia 001

Elmito: ¡PAPÁ, ME STÁN SALIENDO PELOS EN EL SOBACO!

lunes, 19 de diciembre de 2022

¡ARGENTINA CAMPEÓN!

Los que no saben cómo se aprende a jugar fútbol,
ahora pretenden enseñarnos cómo se celebra un campeonato mundial.



El que se gana un premio mundial se lo lleva puesto como quiera.






jueves, 24 de noviembre de 2022

El fin de semana más largo

Este fin de semana fue el más largo de todos.

Miércoles:

Elmito fue amenazado con una expulsión por decirle a Fulanita,  su compañera del colegio, que era “la mujer perfecta y que se iba a casar con ella”.

Jueves:

Por el grupo de chat del colegio, nos enteramos que Fulanita había sido retirada y trasladada a otro colegio por sus padres.

Viernes:

En la agenda de Elmito, la nueva psicóloga del colegio nos cita para el lunes a primera hora, en nuestra condición de padres de familia.

Todo el fin de semana nos cuestionábamos como padres de Elmito: "¿Acaso estamos criando un acosador?", "¿Tendremos que buscarle otro colegio?", "¿Ese es el ejemplo que le estamos transmitiendo como padres?".

Por otro lado, mi esposa y yo, también ensayábamos nuestros argumentos de defensa para el momento de la entrevista con la psicóloga, considerando todas las posibilidades.

Lunes:

Siguiendo las enseñanzas de Sun Tzu, decidí que la mejor defensa es el ataque, convencí a mi esposa que me dejará manejar la situación. En la entrevista con la psicóloga, luego del saludo protocolar, le reclamé “¿Cómo es posible que amenacen a mi hijo con una expulsión” y agregué “Eso es muy de colegio estatal”. Debo precisar que yo acabé la secundaria en un colegio estatal con una amenaza de expulsión y sé lo que es y se siente.

La psicóloga nos narró que el incidente con Fulanita se dio en la clase de Educación Física, cuando Elmito abandonó la cancha de futbol en pleno partido para encontrarse con Fulanita y por eso el profesor lo amenazó con expulsarlo del partido.

También nos explicó que los padres de Fulanita ya habían intentado retirarla del colegio en otras ocasiones por motivos de trabajo y no tenía ninguna relación con el incidente de la expulsión.

El motivo de la citación no era por ninguno de esos temas, menos por la parte académica, era por la “intolerancia a la frustración” de Elmito. Le explicamos que Elmito es muy activo y competitivo, le gusta participar en todas las actividades, no se pierde ninguna fiesta ni los compartir, le gusta que le salgan las cosas a la primera, le gusta ganar y ser el primero; cosas que la psicóloga desconocía por ser nueva y que sus profesores si lo saben.

Elmito no solo ha heredado todas mis manías, sino que ha resultado ser más políticamente incorrecto que yo.

jueves, 17 de noviembre de 2022

Así somos los hombres

Al regresar del colegio, Elmito preguntó:

- Papá, ¿qué significa expulsar?

- Es cuando te botan de algún lugar en contra de tu voluntad. ¿Por qué?

- El profesor de Educación Física me dijo que me iba a expulsar.

- ¿Por qué? ¿Qué hiciste?

- Es que le dije a mi compañera del colegio, Fulanita, que era la mujer perfecta y que me iba a casar con ella.

- ¿Eso le dijiste?

- Sí, Fulanita le dijo el profesor y el profesor me dijo que me iba a expulsar.

- ¿Y por qué le dijiste eso?

- Era una bromita, papá.


Cuando vio que hablaba de mi amor en serio, en ese momento me miró y se rio.

Me dijo es broma, nada ha sido en serio, como crees paloma que te quiero yo.

Así son los hombres, todos son iguales,

pero que bonito se siente cuando uno te guiña un ojo,

y como una guitarra poquito a poco te coge y te toca y hace una canción.

("Así son los hombres", Rocío Dúrcal)

miércoles, 11 de marzo de 2020

14 de febrero

Este año estuve dictando clases en el ciclo de verano, mis clases eran los días viernes y coincidió con día 14, Día de los enamorados para los emparejados y Día de la amistad para los no emparejados.

A la práctica calificada del día 14 de febrero solo asistieron 4 de los 17 alumnos que son en el grupo. En la siguiente clase, ante la solicitud de una recuperación de la práctica:

Elmo Nofeo: ¡A la recuperación de la práctica, solo tendrán derecho los alumnos que cuenten con una justificación probada!
Alumnos: ¡No pues profe!
Elmo Nofeo: ¡Esas son las reglas!
Alumnos: Profe, usted siempre ha sido chévere y era el Día del amor.
Elmo Nofeo: Ah ya, solo por eso voy a aceptar como pruebas justificatorias recibos de consulta, recetas médicas, pasajes y tickets de telos.
Alumnos: ¿Tickets de telos?
Elmo Nofeo: Por supuesto, quién se fue a campeonar tiene todo mi apoyo, pero quién faltó a clase para quedarse como un webas en casa, no merece nada.

jueves, 4 de octubre de 2018

39 años despues

Esta semana fuimos al cine, mi esposa, Elmito y yo, este hecho no tendría nada de especial si no fuera porque he vuelto a una sala de cine después de 39 años, 3 más de los que la Selección Peruana demoró en volver a un Mundial de fútbol.
Corría el año 1979, el rock cedía posiciones ante la onda disco, el actor del momento era John Travolta que la había hecho linda con su anterior película Fiebre de sábado por la noche que literalmente se convirtió en una fiebre mundial y catapultó a la fama a Los Bee Gees; la película del momento era Grease, contenía grandes dosis de rock and roll y tenía como coprotagonista a Olivia Newton-John, un sueño hecho mujer para toda la adolescencia de mi época.
Obviamente, como toda aquella adolescencia fui al cine más por ella que por la película (en general, no me gusta el cine, menos el cine norteamericano); de eso ya hace 39 años. 
A insistencia de Elmito, fuimos a ver Pie pequeño, para quien era su primera vez en el cine con nosotros, digo con nosotros, porque Elmito tiene más vida social que nosotros y ya ha ido al cine con sus compañeros del colegio, en otras ocasiones, como parte de sus actividades educativas.
No soy de ir al cine (ya lo dije, lo estoy repitiendo), no me gusta hacer cola y menos que me traten de vender canchita y gaseosa con un brutal sobreprecio, pero cuando el jefe manda (léase Elmito), uno obedece.
En general, la pasamos bien los tres, aunque también repare que era la primera vez en el cine con mi esposa, de enamorados y de novios nunca fuimos al cine, mientras otros iban al cine a ver una película para pasar la noche, nunca necesité de una salida al cine para hacerla pasar una noche de película.

domingo, 13 de mayo de 2018

En el #MesDelSoneroMayor

En el colegio, segundo año de secundaria, en el curso de Educación por el arte, la tarea grupal consistía en elegir una canción, modificarle la letra para un tema libre y cantarla en grupo frente a todo el salón. El uso de instrumentos musicales era opcional.
Hice grupo con los mismos de siempre, Fulano y Mengano, que solo teníamos en común nuestro gusto por la música salsa y el sentarnos en la misma carpeta. En los colegios nacionales era normal que se sentaran 3 en carpetas diseñadas para 2 y que los salones eran de 40 o más alumnos.
El día de la presentación de la tarea nos cogió de sorpresa, el profesor entró al aula y pidió a los grupos que se alisten para la presentación.
Uno a uno los grupos fueron saliendo, unos hicieron sus papelotes con la letra y lo pegaron en la pizarra, otros llevaran guitarras y panderetas, mientras tanto nosotros recién realizábamos las primeras coordinaciones:

Elmo: ¿Y la tarea?
Fulano: No sé.
Zutano: ¡Ya la cagamos!
Elmo: ¿Y ahora?
Fulano: ¿Y si le decimos al prosor para la próxima clase?

“Tienen cero” sentenció el profesor al grupo que en ese momento le tocaba hacer su presentación y no tenían nada que presentar.

Elmo: ¡Tenemos que salir a cantar!
Zutano: ¿Qué vamos a cantar?
Elmo: Cualquier canción
Fulano: Una de “Maelo” Rivera.
Zutano: ¡El nazareno!
Elmo: ¡Esa es muy conocida!, tiene que ser una que no la sepan en el salón. ¡Ahí está!, Dime porqué.
Mengano: No me sé la letra.
Fulano: Yo más o menos.
Elmo: ¡Mejor!, porque las partes que no sepamos le ponemos cualquier letra.


(Un temón)

Y rápidamente nos pusimos a tararear y a improvisar una letra, mientras nuestro turno se acercaba.
Llegado nuestro turno, nos echamos a cantar sin más ni más, lo hicimos desvergonzadamente, improvisamos como pudimos, desafinamos con todos sus agravantes. Debió haber sido un espectáculo triste ver a tres improvisados en todo el sentido de la palabra tratando de sonear como el #SoneroMayor “Maelo” Rivera.

Profesor: ¿Qué canción habían elegido?
Elmo: Una de “Maelo” Rivera
Profesor: ¿Y de qué trata su tema?
Elmo: De un hombre que se siente abandonado por Dios.
Profesor: Hay que prepararse mejor.

Nos puso 12 de nota, que para nosotros equivalía a un 20, nos fuimos a nuestros asientos con cara de satisfacción dejando atrás algunas miradas de envidia.



sábado, 10 de junio de 2017

MONÓLOGO 118

Las mujeres no olvidan, por eso odian;
los hombres olvidamos, por eso no odiamos.


"Usted me cuenta que nosotros dos  fuimos amantes,
y que llegamos juntos a vivir algo importante,
me temo que lo suyo es un error, yo estoy de hace tiempo sin amor 
y el ultimo que tuve fue un borrón en mi cuaderno.

Usted me cuenta que hasta le rogué que no se fuera
y que su adiós dejo a mi corazón sin primavera,
que anduve por ahí de bar en bar, llorando sin podérmela olvidar 
gastándome la piel en recordar su juramento.

Perdón, no la quisiera lastimar, tal Vez, lo que me cuenta sea verdad,
lamento contrariarla pero yo no la recuerdo."

miércoles, 2 de marzo de 2016

Barrio de bravos

Después de la clase final, alumnos y profesor nos fuimos a celebrar en un bar de la céntrica Avenida Sáenz Peña en el Callao.

En el interior de bar, solo una mesa estaba ocupada por un par de parroquianos apurando los últimos sorbos de sus vasos, el resto de mesas lucían ordenadas aunque no necesariamente limpias. Entramos en grupo, pedimos una caja de cervezas y una cocacola para mí. 

Estábamos allí todos celebrando, recordando anécdotas y repasando las frases memorables de los tres años en el CENACAPE, sin perder la oportunidad de lanzarnos bromas este nosotros. 

De pronto, un sujeto entró a la carrera, entre agitado y desesperado, jaló una silla,  se acomodo en nuestra mesa y dijo "ustedes son mis amigos"Detrás del primer sujeto entraron otros tres sujetos, él ultimo en entrar blandía un revólver en la mano izquierda. Los dos sujetos empezaron a jalonear al primer sujeto mientras le reclamaban una "mercaderia", el sujeto jaloneado cogió una de las botellas de la mesa, la rompió contra el piso y se quedo con el pico de la botella con la que amenazó a sus atacantes.

El sujeto del revólver le apuntó a la cabeza al tiempo que le gritaba "quieto conchatumare" logrando que el sujeto dejará el pico de botella y se pusiera de rodillas jurando por su madre que lo habían cerrado con la "merca".

Todo ocurrió en cuestión de segundos y cuando salimos de nuestro anonadamiento, el tipo del revolver nos hizo una seña con el mismo revólver invitándonos a salir.

Salimos en grupo con la mayor diligencia posible dejando atrás ese ajuste de cuentas al que no estábamos invitados, caminamos en dirección al Real Felipe; la sirena de un auto policial se oía cada vez más cerca mientras el profesor me hacía prometer que no le contaría dicho episodio a mis padres. 

Esto ocurrió hace 36 años.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Matusita House

A inicios de los 80's, empezaba mi preparación preuniversitaria y una de las primeras academias a la que asistí se encontraba en la avenida España, a pocos metros de la Casa Matusita ubicada muy cerca a la embajada de los Estados Unidos.

Un día, luego del descanso reglamentario a mitad de clase, Fulano y Zutano regresaron al aula apurados cuando la clase de aritmética ya había iniciado. Al cabo de unos minutos, tocaron la puerta y todos los alumnos del aula pudimos divisar a dos tipos altos, blancos y en traje negro, intercambiaron algunas palabras con el profesor y éste ingresó al aula e invitó a Fulano y Zutano a salir del aula, el profesor ingresó al aula y prosiguió con la clase; Fulano y Zutano regresaron casi una hora después, cuando uno de nosotros les preguntó "¿Que pasó?", ellos respondieron "Nada".

En los días sucesivos Fulano y Zutano evitaron hablar del tema y si alguno les preguntaba siempre repetían que no pasó nada. Así transcurrieron los primeros meses en la academia.

Con el pasar del tiempo, después de varios meses de compartir aula y pinballs (la fiebre por las máquinas de juegos se había desatado en Lima), Fulano y Zutano soltaron prenda, contaron que aquél día estuvieron en la azotea del edificio de la academia, luego de subir por el desocupado tercer piso, mirando el patio de la embajada de los Estados Unidos y que mientras ellos contemplaban distraídamente, dos tipos de la embajada los miraban fijamente.

Aquellos dos tipos eran los mismos que llegaron al aula y solicitaron su salida al profesor, les tomaron sus datos: sus nombres, sus direcciones, los nombres de sus padres y a que se dedicaban, y les pidieron que no contaran nada de lo ocurrido.

Una especie de ley no escrita se estableció entre nosotros, no debíamos subir más allá del tercer piso del edificio de la academia.
     

martes, 1 de julio de 2014

MONÓLOGO 84

Futbolísticamente hablando,
comprendes que el Perú se jodió cuando le preguntas a un muchacho ¿De qué equipo es? y éste responde que es de Los cobras.

domingo, 5 de mayo de 2013

JDC, Javier Desinteresamente Correcto

Se lo había advertido a mi hermano "no vayas a la universidad, hoy va haber disturbios", pero el muy terco fue.

Aquella noche, al llegar a casa no lo encontré, dieron las 12 de la medianoche, no llegaba y empecé a preocuparme; de pronto sonó el teléfono:

- ¿Donde estás #u3v0n?
- En Seguridad de Estado.
- Te lo dije, ahora te quedas ahí hasta mañana, a esta hora no pienso molestar a nadie (en ese entonces tenía buenos contactos en el gobierno pero tenía que darle una lección).
- No, no te preocupes.
- Oe tú crees que Seguridad de Estado es cosa de juego.
- No es eso, acá está Javier Diez Canseco y nos está sacando a todos.

Cuando llegó a casa me contó que fue detenido junto con otros cachimbos a los que le sembraron propaganda subversiva (una costumbre muy antigua en la policía) y fueron conducidos a Seguridad de Estado y Javier Diez Canseco durante todo el día hizo las gestiones para sacarlos (mientras yo pensaba en darle una lección).

Esas acciones desinteresadas son las que definieron y definen nítidamente a Javier Diez Canseco.

martes, 6 de noviembre de 2012

Ding dong, no son cosas del amor, es la partida de un grande

No soy fanático de La hora del lonchecito, pero en mi discoteca particular (léase los espacios correspondientes en una radiola de hace 40 años y un equipo de sonido de hace 30) aún conservo discos y cassetes de Heleno, Manolo Galván, Francis Cabrel, Jose Luis Perales, Leonardo Favio, Django, Gonzalo, Oscar Athie, Nino Bravo, Fernado Ubiergo, etc.

Conocí a Leonardo Favio de muy niño y empecé a escucharlo con frecuencia de adolescente con mis primeros enamoramientos, desde entonces cada cierto tiempo me dejo atrapar por sus letras y sus canciones.

Este blog tiene varias referencias a Leonardo Favio. Hace exactamente una semana posteaba acerca de él por lo que me ocurrió en la compañía; su interpretación de "La soledad", escrita por Spinetta, es insuperable y fue motivo de una reflexión acerca de la soledad posteada aquí.

Desde ahora cuando escuche Ding dong un Lunes, no son las cosas del amor, es la partida de un grande que se fue a cantar a dúo con Esthercita.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Las últimas luces

(Foto tomada el año pasado) 

Era una costumbre que todos los años cuando iba a casa de Mamuska (la casa familiar, la de mi niñez y adolescencia, donde pasé las Navidades más bonitas y memorables) para coordinar las fiestas navideñas, los chibolos del barrio siempre me reciban con un “Elmo, para unos foquitos, pe”, en otras ocasiones me pedían para un par de chelas.

Ellos eran los que embargados por el espíritu navideño, se encargaban voluntariamente de conseguir los cables, recolectar los focos, pintarlos de colores, hacer las conexiones y colocarlos en zigzag a lo largo de todas la cuadra, colgados de los techos de nuestras casas; tarea que de chibolo también realicé.

Este año cuando llegue a casa de Mamuska no había chibolos en la esquina, ni siquiera los más mayores con sus chelas, no había nadie, nadie pidió para los focos. Esta Navidad no hubo luces, ni guirnaldas de papel, ni las ornamentales cajas de regalos colgadas en los cables de los focos.

El 24 volvía a casa de Mamuska para recogerla y pasar la navidad en mi casa, al salir nos encontramos con la señora Jenny, comadre de Mamuska:

Señora Jenny: Hola comadrita, a donde va tan guapa.
Elmo: Buenos días señora.
Señora Jenny: Buenos días hijo.
Mamuska: ¿Cómo está comadrita, qué planes para esta noche?
Señora Jenny: Nada comadrita, me voy a la casa de mi Pedrito a pasarla con mis nietos.
Mamuska: Si comadre, cada año las navidades por acá son más solitarias.
Señora Jenny: Será por que ya no hay niños...
Mamuska: Bueno comadre, Feliz Navidad...
Señora Jenny: Feliz Navidad, comadrita...
Elmo: Feliz Navidad señora.

Terminada la ceremonia de los abrazos, mientras nos dirigíamos al auto volví la vista hacia atrás, vi la calle vacía, sin niños, sin guirnaldas y sin luces. 

Una buena costumbre se perdió.

sábado, 29 de mayo de 2010

¿Qué es el amor?

En esta ocasión en este blog macho se va a hablar del amor. Para que evitar que se ilusione, que me atribuya indebidamente alguna inteligencia, que termine desengañado o que pierda su tiempo leyendo todo este post, le adelanto la respuesta: NO LO SÉ.

Si decide continuar leyendo es bajo su cuenta y riesgo, no acepto reclamos (reclamos en el amor, ya pues), no doy consejos (consejos de amor, con la brujita Josie, aunque está más para que le den consejos), no le voy a decir que luche por el amor de su vida (que es lo más cursi y estúpido que le puedan decir); tampoco vor a emprender la tarea de tratar de definir lo que es el amor (eso dejémoslo para los ociosos).

Eran los años 70's, en un colegio nacional, 2do año de Secundaria, las dos últimas horas de clase de un Viernes, el curso de Orientación y Bienestar del Educando OBE (si no le suena el curso, usted no es un ochentero como quien escribe, confórmese con ser noventero), la señorita profesora del curso (creo, lo de la idea, no lo de señorita) no tuvo mejor idea para "hacer hora" en el curso que preguntarnos "¿Qué es el amor?" a cada uno de los 32 alumnos que éramos en el salón de clase.

Y empezó por la primera fila de carpetas del salón, cada quien iba soltando su propia definición del amor, cada uno más cursi ("es el sentimiento más bonito entre dos personas"), más ingenua ("yo amo a mi papá, a mi mamá, a mi perrito"), más inverosímil ("el amor es lo más grande que ha creado Dios"), más atorrante ("el amor es cuando dos personas se aman"), más trillada ("el amor es dar sin esperar recibir") que las otras; cuando me tocó el turno (siempre me senté en la última fila, porque en las primeras filas se sentaban los pateros) respondí muy seriamente "yo no sé lo que es el amor y creo que nunca lo voy a saber" antes de que la chacota y las risas inundaran todo el salón de clase y la señorita profesora diera por terminada la clase con las palabras "hay que respetar su opinión y no se olviden llegar temprano el Lunes".

Casi 35 años después, si me volvieran a hacer la misma pregunta, obviamente no respondería lo mismo, sino diría que "yo no sé lo que es el amor y nunca voy a saberlo", pues si antes creía que no lo iba a saber, hoy estoy completamente seguro de que no lo sabré. Que conste que ya había adelantado la respuesta.

En efecto, tratar de definir el amor sin caer en la cursilería, sin pecar de ingenuo, sin parecer atorrante, sin mencionar cosas trilladas es imposible.

Yo no sé que es el amor como tampoco sé que o quien es Dios, pero el hecho de no saber no quiere decir que no crea, puedo ser ignorante pero no necio.

Yo creo en el amor y creo en Dios, y quien ama: piensa rápido, habla despacio, actúa con pasión, quiere lo suyo y respeta lo ajeno.

Finalmente, hay algo infinito que embellece, motiva, guía, une, permite diferenciar un día de otro; los poetas lo llaman amor, los científicos le dicen fuerza, los amantes le llaman pasion, los humildes de corazon le decimos Dios.

jueves, 18 de junio de 2009

Herejía

Me enseñaste a confiar en los demás,
pero sobretodo me enseñaste a confiar
en la firmeza de mi espíritu,
en la capacidad de mi intelecto, y
en la fuerza de mis brazos.

Me enseñaste el verdadero valor del dinero,
en una cuenta bancaria no vale nada,
en las manos de un amigo vale poco,
en forma de pan o de abrigo en las manos de un necesitado
tiene un valor incalculable.

Me enseñaste que la felicidad es un proceso,
que uno tiene que aprender a ser feliz
con lo que se tiene, sea poco o mucho.
y que tener todo lo que se quiere
nunca es sinónimo de felicidad.

Me enseñaste que las promesas se cumplen,
que los compromisos se respetan,
en nuestra adolescencia,
en lugar de anillos intercambiamos nuestras iniciales,
tú pondrías las mías en tu firma y yo pondría las tuyas en la mía,
desde entonces honrar mi firma es honrar tu memoria.

Me hiciste conocer a Dios,
es el gran amigo en común que tenemos desde entonces,
siento que me escucha más cuando le hablo de tu parte,
sólo él sabe lo que significas para mí.

Me enseñaste que el primer amor puede ser un gran fracaso
si no se cuenta con la madurez necesaria,
me enseñaste que los sentimientos, al igual que los hijos,
tienen sus propias vidas y no es bueno interferir en ellas.

Me enseñaste que el amor no se conjuga con reciprocidad,
que el amor no es compatible con el egoísmo de querer
tener al lado a la persona que se ama.

Y yo te creo,
te creo aun cuando me dices que no es amor
ese indefinido e intenso vacío
que siento cuando te pienso.

Perdona si en ocasiones te sueño,
si me aparezco inopinadamente en tus pensamientos,
perdona mi herejía de creer que juntos podríamos ser más felices.


martes, 12 de agosto de 2008

En paz.

Cuando partiste yo me quede esperando,
de mi niñez apenas había salido
pero me sentía capaz de amar,
tú sólo me mirabas como a un niño.

Todas las tardes después del colegio,
iba con una piedra recogida al paso
y la tiraba al mar con todas mi fuerzas,
mientras gritaba con el alma en la mano.

Desde entonces odie al mar que te permitió partir,
pero hoy que me trajo tu nombre,
hoy que he vuelto tu fragancia a percibir,
hemos hecho las paces para siempre.

sábado, 12 de enero de 2008

¿A que edad se es adulto?

Ocurrió en el bus a la 9 a.m. Yo entretenía la hora de viaje sentado y escuchando a Arjona por el auricular de mi cel.

“Si me dices que sí, piénsalo dos veces;
Puede que te convenga decirme que no.
Si me dices que no puede que te equivoques;
Yo me daré a la tarea de que me digas que sí.

Dime que no pensando en un sí
y déjame lo otro a mi.
Que si se me pone fácil,
el amor se hace frágil y uno para de soñar.”


El bus se detuvo en un paradero en el que subieron varias personas, pero una de ellas llamó mi atención. Era una chica de unos 15 o 16 años, de piel canela y ojitos de luna llena, vestía un mini-vestido de jean y una blusa blanca, en su rostro un maquillaje a medio hacer evidenciaba su poca destreza en ese arte, y, en sus manos una botella de agua mineral de 3 litros.

Detrás de ella subió un chico de unos 18 o 19 años, alto, blanco, pelo castaño claro, ojos claros de color impreciso, en sus modales se notaba que era un chico bien, vestía ropa de marca con huellas de haber permanecido en ese cuerpo por más de dos días y calzaba unas zapatillas Converse empolvadas. En sus manos llevaba una guitarra negra, sin estuche, haciendo público los embates de anteriores y mejores juergas.

La chica se acomodo en un asiento, él se acomodo en el respaldar del asiento de ella, empuño la guitarra y se puso a cantar Trátame suavemente acompañado de la guitarra negra pulcramente afinada. Lo hizo con tanto sentimiento que me obligo a quitarme los audífonos y escuchar esa sentida interpretación jamás oída en ningún concierto de Soda Stereo.

“Alguien me a dicho que la soledad se esconde tras tus ojos,
y que tu blusa atora sentimientos que respiras,
tienes que comprender que no puse tus miedos donde están guardados,
y que no podré quitártelos si al hacerlo me desgarras.

No quiero soñar mil veces las mismas cosas,
ni contemplarlas sabiamente,
quiero que me trates suavemente.”


Se sabía todita la letra y la cantó completa, con coros y todo. El mérito del chico es que esa no es una canción de su época, todos nos sabemos las letras de las canciones de nuestra época, pero sólo coreamos las canciones de otras épocas. El chico de la sabía completísima.

Empalmó con una de Río y lo hizo con mucho más feeling:

“Cada instante te haces más dueña de mi,
cada locura que tu hagas es por mi y todo sigue igual,
y poco a poco nos dejamos llevar,
yo se que esperas algo más de mi,
yo nunca lo diré,
quiero olvidarte, voy a marcharme.

Todo estaba bien pero llegaste tú
y empecé a soñar y a sentir,
todo estaba bien pero llegaste tu
y empecé a pensar en ti.”


Se la canto completísima y antes que terminara ya estaba con mi moneda en la mano.

El speech que utilizo para la colecta, no lo había oído anteriormente, resulto breve y muy conmovedor: “Damas y caballeros, buenas tardes, si está en su posibilidad ayudarme, se lo voy a agradecer de todo corazón, en realidad lo necesito. Sinceramente gracias”.

Pasó por cada uno de los asientos con una actitud suplicante pero digna, las monedas iban a parar a una bolsita de cuero. Terminada la colecta se acerco a la chica y casi le sonrió, la chica le ofreció la botella de agua mineral que había estado tomando con la avidez de quien no ha desayunado aún, el chico bebió dos grandes sorbos y le devolvió la botella.

Ella lo miraba con amor, duda y admiración; él la miraba con amor, preocupación y ternura. Los miré y con la experiencia que dan los años mentalmente concluí: se han escapado de sus casas.

Agradeció nuevamente al público, le hizo un ademán a la chica y se dirigieron a la puerta trasera para bajarse. La puerta se abrió y bajaron, antes que las puertas del bus se volvieran a cerrar pude ver que él había extraído las monedas de la bolsita de cuero y los había depositado en las manos de ella.

Este post contiene el deseo de felicidad para aquellos dos que días atrás decidieron ser adultos y vivir bajo sus propias reglas.