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jueves, 24 de noviembre de 2022

El fin de semana más largo

Este fin de semana fue el más largo de todos.

Miércoles:

Elmito fue amenazado con una expulsión por decirle a Fulanita,  su compañera del colegio, que era “la mujer perfecta y que se iba a casar con ella”.

Jueves:

Por el grupo de chat del colegio, nos enteramos que Fulanita había sido retirada y trasladada a otro colegio por sus padres.

Viernes:

En la agenda de Elmito, la nueva psicóloga del colegio nos cita para el lunes a primera hora, en nuestra condición de padres de familia.

Todo el fin de semana nos cuestionábamos como padres de Elmito: "¿Acaso estamos criando un acosador?", "¿Tendremos que buscarle otro colegio?", "¿Ese es el ejemplo que le estamos transmitiendo como padres?".

Por otro lado, mi esposa y yo, también ensayábamos nuestros argumentos de defensa para el momento de la entrevista con la psicóloga, considerando todas las posibilidades.

Lunes:

Siguiendo las enseñanzas de Sun Tzu, decidí que la mejor defensa es el ataque, convencí a mi esposa que me dejará manejar la situación. En la entrevista con la psicóloga, luego del saludo protocolar, le reclamé “¿Cómo es posible que amenacen a mi hijo con una expulsión” y agregué “Eso es muy de colegio estatal”. Debo precisar que yo acabé la secundaria en un colegio estatal con una amenaza de expulsión y sé lo que es y se siente.

La psicóloga nos narró que el incidente con Fulanita se dio en la clase de Educación Física, cuando Elmito abandonó la cancha de futbol en pleno partido para encontrarse con Fulanita y por eso el profesor lo amenazó con expulsarlo del partido.

También nos explicó que los padres de Fulanita ya habían intentado retirarla del colegio en otras ocasiones por motivos de trabajo y no tenía ninguna relación con el incidente de la expulsión.

El motivo de la citación no era por ninguno de esos temas, menos por la parte académica, era por la “intolerancia a la frustración” de Elmito. Le explicamos que Elmito es muy activo y competitivo, le gusta participar en todas las actividades, no se pierde ninguna fiesta ni los compartir, le gusta que le salgan las cosas a la primera, le gusta ganar y ser el primero; cosas que la psicóloga desconocía por ser nueva y que sus profesores si lo saben.

Elmito no solo ha heredado todas mis manías, sino que ha resultado ser más políticamente incorrecto que yo.

jueves, 17 de noviembre de 2022

Así somos los hombres

Al regresar del colegio, Elmito preguntó:

- Papá, ¿qué significa expulsar?

- Es cuando te botan de algún lugar en contra de tu voluntad. ¿Por qué?

- El profesor de Educación Física me dijo que me iba a expulsar.

- ¿Por qué? ¿Qué hiciste?

- Es que le dije a mi compañera del colegio, Fulanita, que era la mujer perfecta y que me iba a casar con ella.

- ¿Eso le dijiste?

- Sí, Fulanita le dijo el profesor y el profesor me dijo que me iba a expulsar.

- ¿Y por qué le dijiste eso?

- Era una bromita, papá.


Cuando vio que hablaba de mi amor en serio, en ese momento me miró y se rio.

Me dijo es broma, nada ha sido en serio, como crees paloma que te quiero yo.

Así son los hombres, todos son iguales,

pero que bonito se siente cuando uno te guiña un ojo,

y como una guitarra poquito a poco te coge y te toca y hace una canción.

("Así son los hombres", Rocío Dúrcal)

domingo, 30 de octubre de 2022

La Fiesta de Elmito

Elma: Elmito, ¿Cuántos de tu salón te ha confirmado para tu cumpleaños?

Elmito: Todos, mamá.

Elma: ¿Estás seguro que todos?

Elmito: Sí, mamá.

Después de acompañar a Elmito a todos los cumpleaños de sus compañeros de colegio, sabíamos que a las fiestas de cumpleaños solo van un poco más de la mitad, pero por si acaso compramos un excedente de cajitas felices; “si sobran cajitas felices, nos las terminamos entre Elmito y yo” agregué.

Fue La Fiesta del año, el local se llenó, hubo que triplicar la cantidad cajitas felices, asistieron todos sus compañeros del colegio con sus hermanos (excepto uno que envió su regalo posteriormente), familiares, amigos del barrio, incluyendo unas amiguitas venezolanas que Elmito conoció en el parque. Fue la primera fiesta peruana-venezolana del barrio, antes de la pandemia.

Mi esposa, como siempre, puso la nota de seriedad. Les advirtió a las animadoras de La Fiesta que "para los concursos y bailes llamen a mi esposo, él está acostumbrado al ridículo". Yo feliz de bailar con los peluches de Elmito. 

El comentario general entre todos los padres de familia asistentes fue la asistencia masiva y la popularidad de Elmito.

Este 27 de octubre se cumplieron dos años de aquella fiesta en la que Elmito nos demostró su popularidad.

Elmito: ¿Mamá, tú eras popular en tu colegio?

Elma: No.

Elmito ¿Y tú papá?

Elmo: Creo que un poco.

Elmito: Yo si soy muy popular, tengo amigos en todos los salones de mi colegio.

miércoles, 12 de junio de 2013

MONÓLOGO 55

Si te matriculas en cursos de coaching, no escuchaste los consejos de tus profesores cuando pasaste por las aulas.

domingo, 5 de mayo de 2013

JDC, Javier Desinteresamente Correcto

Se lo había advertido a mi hermano "no vayas a la universidad, hoy va haber disturbios", pero el muy terco fue.

Aquella noche, al llegar a casa no lo encontré, dieron las 12 de la medianoche, no llegaba y empecé a preocuparme; de pronto sonó el teléfono:

- ¿Donde estás #u3v0n?
- En Seguridad de Estado.
- Te lo dije, ahora te quedas ahí hasta mañana, a esta hora no pienso molestar a nadie (en ese entonces tenía buenos contactos en el gobierno pero tenía que darle una lección).
- No, no te preocupes.
- Oe tú crees que Seguridad de Estado es cosa de juego.
- No es eso, acá está Javier Diez Canseco y nos está sacando a todos.

Cuando llegó a casa me contó que fue detenido junto con otros cachimbos a los que le sembraron propaganda subversiva (una costumbre muy antigua en la policía) y fueron conducidos a Seguridad de Estado y Javier Diez Canseco durante todo el día hizo las gestiones para sacarlos (mientras yo pensaba en darle una lección).

Esas acciones desinteresadas son las que definieron y definen nítidamente a Javier Diez Canseco.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Sábado de gloria

Les recordaba a mis alumnos que las clases iban a ser normales el día sábado:

Elmo: Por si acaso, las clases son normales el día sábado.
Alumnos: No pe profe (en coro) ...
Alumno 1: Profe es Semana Santa ...
Alumno 2: Profe es feriado largo ...
Alumno 3: Profe, ¿Y los que nos vamos de campamento?
Elmo: Los feriados son el jueves y el viernes, no el sábado.
Alumno 3: Profe, el sábado es de gloria (el mismo alumno que mencionó el campamento) ...
Elmo: Eso era antes, cuando te tenías que ir de viaje, ahora la gloria la encuentras en cualquier esquina a 20 soles con baño privado y televisión por cable.

sábado, 28 de julio de 2012

Celebrando el 28 de julio

Los "locos" son los únicos que celebran el 28 de julio con auténtico patriotismo,
porque los políticos solo lo celebran por plata (el sueldo de julio de un parlamentario equivale a el sueldo de 50 trabajadores),
los empresarios lo celebran por los inmejorables negocios con el estado (léase faenones),
los estudiantes lo celebran por obligación,
para el resto de peruanos es solo un motivo más para emborracharse.

jueves, 22 de marzo de 2012

El profesor Valdivia

Cuando a mediados del Cuarto año de Primaria (en mi época de escolar no existían los grados, además de Transición, existía Primer Año, Segundo Año, así hasta el Quinto Año) nos dieron la noticia que nuestro Profesor Gonzales se iba a ausentar por un mes por motivos de estudio (los profesores de entonces si se capacitaban para cumplir a cabalidad con eso de que la letra con sangre entra), nuestro salón de clase casi explotó con un ¡YEEEEE!, grito que retumbó en todo el colegio.
En nuestras mentes, que ya intuían una probable ausencia del Profesor Gonzales, se había asentado la peregrina idea de que siendo un profesor de remplazo era poco lo que podía exigirnos y fácilmente lo “paseábamos”, un mes de clases mal llevado era fácilmente recuperable en los otros meses, por lo que ese mes lo íbamos a convertir en el mes del relajo total. 

Pero el remplazante Profesor Valdivia también tenía sus propia métodos.

Llegó octubre y con el también llego el Profesor Valdivia, vino acompañado del Director (no era el Principal, ni siquiera el Dire, sino el Director), quien hizo la presentación protocolar correspondiente para a continuación dejarnos a cargo del Profesor Valdivia. Yo creo que el Profesor Valdivia fue advertido y pensó "el que da el primer golpe, golpea dos veces". Y fue así que lo primero que hizo el Profesor Valdivia fue pedirnos la última tarea dejada por el Profesor Gonzales y que en una muestra de lealtad con el Profesor Gonzales (si no se la hacíamos al Profesor Gonzales menos se la íbamos hacer al advenedizo Profesor Valdivia) la mayoría del salón no cumplió con realizar. Los pocos pateros que hicieron la tarea se quedaron en el salón, al resto nos hizo salir al patio. 

En un momento creímos que nos iba a hacer pasar por la palmera, para lo cual estábamos sicológica y físicamente preparados, pero nos ordenó ranear alrededor del patio mientras iba a hacer un ejercicio con los pateros del salón (por supuesto que no lo dijo así, así lo entendimos nosotros, los expectorados del salón de clase)


Por nuestra parte, los leales al Profesor Gonzales, estábamos en el patio raneando a nuestro gusto y antojo, porque si se trata de ranear uno ranea como si fuera una clase de educación física, cuando se apareció el Profesor Valdivia con la vara del brigadier del salón, en realidad era un palo de escoba recortado y pintado de blanco que cumplía ese cometido. 


Premunido de dicho accesorio se puso a caminar alrededor del patio en sentido contrario a nuestros raneos, mientras nosotros raneábamos en sentido horario, el Profesor Valdivia caminaba en sentido antihorario, y nada parecía mal hasta que se cruzó con el primero de nosotros: el gordo Perea. Le metió tal palazo en el poto que lo levantó del piso y lo arrojó 3 metros hacia adelante, la sorpresa fue tal que el gordo Perea se puso a ranear con inusitado entusiasmo y logró sacarle varios metros al Profesor Valdivia. 


Uno a uno nos fuimos pasando por el costado del Profesor Valdivia y cada uno fuimos recibiendo semejante inyección de entusiasmo para el raneo, aquí ya no eran de utilidad los viejos trucos, de nada servía hacer puño con el poto para aminorar el dolor del impacto. 


Como nunca extrañamos a nuestro Profesor Gonzales, él si tenía buen trato con los alumnos. El Profesor Valdivia, clase a clase iba reduciendo nuestra lealtad al Profesor Gonzales y al cabo del mes ya eran pocos los rebeldes que estaban a favor del Profesor Gonzales y de no hacer ninguna otra tarea que no fuera para el profesor Gonzales, los rebeldes íbamos perdiendo moral e íbamos ganando miedo al palazo que nos dejaba lelos. 


Un palazo en el mismo hueso de la risa irremediablemente producía una confusión de sentimientos, sin saber si llorar por el dolor o reír por el preciso golpe. 


Finalmente llegó Noviembre y con el nuestro estimado Profesor Gonzales, lo primero que hizo fue preocuparse por el trato recibido por el odiado Profesor Valdivia y fue cuando nos pregunto:

- Alumnos, ¿Qué tal les fue con el Profesor Valdivia? 
- ¡MUY BIEN PROFESOR GONZALES (al unísono)


Y es cuando una sonrisa de orgullo se dibujó en la cara del Profesor Gonzales, sus alumnos no eran “señoritas” que se quejaban de los rigores de un colegio de hombres. 



martes, 23 de agosto de 2011

Sí, si me cambian de pañal

En esta ocasión mi grupo en la maestría estuvo formado por tres chicas y yo, teníamos que realizar una exposición y como video motivador elegimos uno donde aparece un bebé bailando un tema de Beyonce:

Elmo: Entonces, el video queda.
Chica 1: Para mi está bien, ¿Qué dicen chicas? (dirigiéndose a las otras dos chicas)
Chica 2 y Chica 3: Si, está bien.
Elmo: ¿Qué les parece si mientras hago la introducción ustedes bailan Single Ladies?
Chica 1: Ya, pero tú haces del bebé
Elmo: Por mi no hay problema.
Chica 1: ¿En serio?
Elmo: Si, la única condición es que me cambien de pañal entre las tres.
(inserte risas)

Finalmente, presentamos el video pero no hubo baile.

sábado, 2 de octubre de 2010

Elmo Riquelme

Debido a que la universidad pretende modificar la malla curricular de nuestra maestría (hablo en nombre de todos los maestristas de mi promoción, no crea amigo blogleyente que tengo la mala costumbre de hablar en plural innecesariamente) de manera inconsulta y de manera retroactiva, después de clases hicimos una asamblea de estudiantes en el aula para ver las medidas a tomar.

Las ideas fueron surgiendo una a una y hasta yo me sentí llamado a hacer una propuesta:

Elmo: Yo me ofrezco a encadenarme calato* a la reja de la universidad, porque si vamos a protestar que sea de manera contundente y que tenga rebote en la prensa.
(señorita Vicky levantando la mano, la delegada le da el uso de la palabra)
Vicky: Yo estoy de acuerdo en protestar como Elmo dice.
(inserte aquí aplausos de toda el aula y varios "¡Vicky!, ¡Vicky!, ¡Vicky!")
Vicky: (ante el repentino y extraordinario entusiasmo del aula) A ver, a ver, ¿cuál la propuesta de Elmo?
El aula entera: ¡Calatearse en la puerta de la universidad!
Vicky: No, esa parte yo no había escuchado, si quiere desvestirse que lo haga él solo.
(inserte silbidos de desaprobación)

Es así como me quede sin apoyo para mi propuesta y decepcionado por la desunión del grupo.

* Calato: sinónimo de desnudo, en cueros, en pelotas, sin nada encima. Por mi parte creo que decir calatearse es más contundente, desnudarse suena casi a arte; un hombre se calatea, una muejr se desnuda.

sábado, 18 de septiembre de 2010

¿Quién le pone el cascabel al gato?



Entre todos los profesores que hemos tenido (hablo en nombre de todos los maestristas de mi promoción) en lo que va la maestría, la mejor profesora y a la vez más exigente fue la Doctora E. Durante su curso, la Doctora E nos hizo leer dos librotes, uno de 800 páginas y otro de más de 600, que gentilmente nos prestó para fotocopiarlo, además de exigirnos una monografía semanal.

Entre los maestristas la desazón era generalizada debido a su exigencia y era moneda corriente escucharles frases como "la profe cree que somos alumnos de pregrado", "como se le ocurre pedir un trabajo semanal", "debe tener en cuenta que trabajamos", todas cargadas de crítica al grado de exigencia; pero nadie se atrevía a decirselo a la misma Doctora E.

Para la clase de técnicas de debate de la Doctora E., en grupos de 6 teníamos que hacer una demostración de un debate con un tema a nuestra elección. Con cierta reticiencia del resto de mi grupo, propuse como tema "El amor" en contraste con los otros grupos que eligieron temas más serios y menos controversiales. Asimismo le avise a mi grupo que haria de "abogado del diablo" para evitar sorpresas en el debate.

Llegado nuestro turno para la demostración, el moderador designado empezó con la rueda de preguntas a cada uno de los 5 panelistas. En evidente contraste con las respuestas del resto del grupo, mi intervencion (en versión resumida) fue la siguiente:

Moderador: ¿Está usted enamorado?
Elmo:
Yo me enamoro todos los días.
Moderador: ¿Cree usted que el amor repara en raza, condición social o religión?
Elmo: Si alguien repara en esos detalles es un infeliz, Dios nos hizo diferentes no para que vayamos por ahí comparandos, sino para que cada uno de nosotros seamos únicos.
Moderador: ¿Cree usted que el amor acaba?
Elmo:
En un corazón sano, el amor siempre se mantiene inalterable como amor; en un corazón enfermo, el amor se transforma en odio.
Moderador: ¿Entonces, qué es el amor para usted?Elmo: Yo no sé lo que es el amor y no lo voy a saber nunca. No se puede intentar definir el amor sin pecar de ingenuo, cursi o atorrante.
Cuando se dio pase a la rueda de preguntas por parte del público (función cumplida por el resto de maestristas para la ocasión), como es obvio casi todas las preguntas fueron dirigidas para "el que no cree en el amor", o sea para mí, fue cuando entonces en un arranque de sinceridad y para aclarar (porque en estos asuntos hasta los negros tienen que ser claros) los malos entendidos repliqué:

"Yo no sé lo que es el amor, pero eso no significa que no crea en el amor. Es más, yo amo a mi esposa, amo a mi madre, amo a mi patria, amo a mi profesion, amo escuchar este curso, lo que no amo es hacer las tareas".

(inserte aquí aplausos de toda el aula y varios "te apoyamos")

jueves, 5 de agosto de 2010

Natalia

No era la más bonita de su grupo,
pero era la más alegre,
la de los gritos destemplados,
la de la sonrisa abierta,
la del empujón desprevenido a sus compañeras,
tenía toda la frescura de sus 17 años
y siempre vestía de tentación.

Era fuerte y decidida,
hasta parecía despreocupada
por la forma en que enfrentaba las cosas.
Siempre sacaba buenas notas
que no le bastaban para el primer puesto,
ocupado por el nerd de la clase.

Era la lideresa de su grupo,
siempre buscaba que participar,
ella quería ser ingeniero.
Entre sus compañeros
habían varios que se interesaban por ella,
sobre todo el mismo nerd que jamás
cruzó palabra alguna con ella,
pero siempre preguntaba por sus notas.

La última vez que vino
fue el Viernes de la semana pasada
y no era la misma,
se dejaba empujar por sus amigas
como antes sólo lo hacia ella.
Bajó los 6 pisos del edificio
acompañada de sus inseparables amigas,
en el paradero del bus despidió a sus amigas
y se quedó sola, ella que jamás anduvo sola.

Entre bromas una de sus compañeras,
a la sazón la más ladilla,
contó que la vio anotando el teléfono de un cartel
pegado en un poste que rezaba “Atrazo”.


sábado, 17 de abril de 2010

No sólo es cuestión de subir y bajar


Había una vez un granjero que tenía un gallinero, cierto día decidió que ya era hora de cambiar al viejo gallo del gallinero y partío al pueblo en busca de un gallo joven y fuerte.

Al regresar del pueblo con un joven ejemplar, puso juntos en el gallinero al nuevo gallo y al gallo viejo, es cuando entre ellos se produjo el diálogo siguiente:


- Yo soy el nuevo gallo del gallinero y tú vas a terminar en un caldo de gallina.
- Las cosas no tienen que ser así de malas, ambos podemos compatir el gallinero.
- No señor, un gallinero sólo puede tener un gallo.
- Entonces, esta bien, sólo te pido que me dejes una gallina, la colorada del fondo, y quédate con todas la gallinas.
- No seas terco, yo soy el dueño absoluto del gallinero.
- ¿Y crées que vas a poder con todo el gallinero?
- Claro que sí.
- Vamos, yo que conozco el gallinero te aseguro que no vas a poder.
- ¿Y tú si puedes, verdad?
- Por supuesto, no por algo he sido el gallo del gallinero por años.
- Yo soy más jóven y puedo más que tú.
- No se trata de juventud, se trata de inteligencia.
- Pero si sólo se trata de subir y bajar.
- Eso es lo que tú crees, ni siquiera podrías en una carrera conmigo.
- Oe, no te pongas faltoso, claro que te puedo ganar en cualquier carrera.
- ¿Quieres apostar?
- Te apuesto lo que quieras.
- Ya está, una carrera de 10 vueltas alrededor de la granja, el que gana se queda con el gallinero.
- ¡Sale! y para que veas que soy justo te doy 5 metros de ventaja.
- Que conste que no te estoy pidiendo ventajas.
- Yo quiero ganar sin dudas.
- Como tú quieras.

Y salieron en estampida los dos gallos, el gallo viejo con 5 metros de ventaja sobre el gallo joven, las gallinas con su cacareo alborotaban todo el gallinero, el granjero al asomarse por la ventana vió la escena, sacó su rifle, lo cargó y con una puntería digna de una mejor causa, descargó toda la pólvora sobre el gallo joven.

A la mañana siguiente, volvió el granjero al pueblo en busca de otro gallo, volvió a colocar al gallo joven y al gallo viejo en el mismo gallinero y en la tarde tuvo que sacrificar al gallo joven por la misma causa.

La misma escena se repitió con el tercer gallo comprado, que terminó sacrificado de la misma manera y por la misma causa.

Mientras en la cocina se preparaba un delicioso caldo de gallina, el granjero se lamentaba ante su esposa de su mala fortuna: "Mujer, tanta es mi mala suerte que los tres gallos que compré eran maricas, en lugar de corretear a las gallinas correteaban a nuestro gallo antiguo, menos mal que no lo comimos antes de conseguir otro gallo."

Nota 1. Título alternativo: "De cuando un office-boy cree que subiendo y bajando escaleras rápidamente puede llegar a ser el jefe", no usado porque tampoco creo que por ser más largo es mejor título.
Nota 2. Cuento adaptado de un powerpoint que recibí.
Nota 3. Post dedicado a la señorita S de quién hablé en un post anterior.

martes, 30 de marzo de 2010

Confundiendo al Grupo 5 con el Trio Los Panchos




Como lo he mencionado en algún momento, hace un año y después de 20 años, volví a las aulas (porque aún no soy aplicable para "perro viejo no aprende truco nuevo") en pos de una maestría y en eso ando entretenido en estos últimos meses, porque al fin y al cabo, estudiar es una de las tantas formas de matar el tiempo.

Obviamente si quieres obtener buenos resultados (como los que mi grupo puede exibir, usted no está para saberlo ni yo para contarlo, pero esa es la realidad) tienes que, además de ponerle empeño e inteligencia, hacer un buen grupo para tooooodos los trabajos que se irán sucediendo a lo largo de los dos años que dura la maestría. Al respecto considero de invalorable ayuda lo apuntado por el Imberbe_Muchacho:

"Por eso, en el momento de llegar a una clase de maestría, es importantísimo saber donde sentarse, ¿porqué?, porque muchos, sino todos, los profes cuando dicen “busquen un grupo” no pretenden que te pares y te vayas al otro extremo del lonsa*, sino que ahí nomas, sobre el pucho** y con la gente alrededor hagas un grupo más o menos homogéneo en apariencia.
...
De elegir donde sentarse dependerá tu futuro académico jugador, así que nada de ir sentarse tras el primer par de ricas… butacas, que luego cuando te estés amaneciendo haciendo la chamba de todo el grupo sangre llorarás.
...
Realizado este análisis, pasarás a revisar a la tegen*** que por allí anda, los hay tios, jóvenes, madurones, señoritas, señoronas y tionas también, hay que hablar claro. Los tios casi no trabajan, ya ni entienden los conceptos nuevos, aunque suene feo hay que dejarlos de lado, los viejos a la tumba decía Gonzales Prada, así que a la mierda, no mires atrás. Luego están los tíos madurones y jóvenes que son un buen grupo pa' empezar a chambear, ... (leer el post completo aquí)"

Pues bien, para efectos de las clases mi grupo "base" consta de tres personas: P, R y quien escribe E, que fácilmente caemos en la categoría de madurones, digo base porque dependiendo de lo que diga el profesor de turno, en ocasiones hay que buscar miembros adicionales o distribuirse en otros grupos debido a que un profesor bajo el argumento de que en la vida real "ustedes no eligen el grupo con el cual van a trabajar" forma los grupos según la lista o algún otro criterio.

Empezábamos un nuevo curso y para los trabajos finales del mismo, todos los grupos debían inscribirse con el profesor quien asignaba un número a cada uno de los grupos. Por nuestra parte hicimos nuestra lista de tres integrantes P, R y E, nos incribimos, el profesor nos asignó el número 5 y así nos fuimos al intermedio (odio decir break).

Mientras dabamos cuenta de algunos bocaditos durante el intermedio, a manera de conversación todos comentaban acerca del número de los números de grupo asignados: "¿qué grupo son?", "¿qué número les tocó?", y fue así que S, una de las chicas de la clase, nos preguntó:

- ¿Y ustedes que grupo son?
- Somos el grupo 5 (repondimos los tres, estirando el brazo, mostrando la palma y extendiendo los dedos).
- Más parecen el Trío Los Panchos (dio con ironía).
(inserte risas aquí)

Habráse visto, la juventud ya no respeta a sus mayores.


* Lonsa: Salón de clase
** Sobre el pucho: Al toque toque, sobre el pucho Lucho, de inmediato gato, ahorita Rita.
*** Tegen: Gentío, grupo de gente.

lunes, 21 de septiembre de 2009

El Profesor Gonzáles


La semana que pasó, al regresar al barrio de mi niñez con el propósito de visitar a Mamuska, me crucé con el Profesor Gonzáles, mi profesor de primaria, a quien saludé con una mezcla de admiración, respeto y supongo que con algo de miedo porque no me atrevía darle la mano, en ese momento presentí que esa sería una actitud muy confianzuda de mi parte.

El Profesor Gonzáles, hoy ya jubilado, es toda una leyenda en mi barrio, a quien todos los que estamos en base 3 hacia arriba (incluya en este grupos a todos los padres de familia agradecidos por haber hecho de sus hijos hombres de bien) lo saludamos con mucho respeto, pues no sólo nos enseño las primeras letras sino también lo duro que es la vida de los hombres y nos acostumbró a los golpes de la vida en el colegio de varones del barrio, también conocido como Escuela de Hombres de donde terminabas el colegio y salías hombre o te salías del colegio porque el título te quedaba grande.

Creo que todos los que hemos pasado por sus enseñanzas hemos conocido de sus exigencias, su correa y sus zapatos. El Profesor Gonzáles era muy exigente en lo académico y muy drástico con las sanciones, pero nunca mezclaba un problema académico con uno de conducta.

Los problemas académicos eran resueltos por la misma vía, si uno fallaba en hacer una tarea o resolver un problema de matemáticas, invariablemente el castigo era hacer repetir la tarea 100 veces (después de escribir una misma tarea 100 veces y gastar un cuaderno Loro enterito era imposible que la olvidaras) o resolver 100 problemas similares al problema fallido lo que te convertía en experto en ese tipos de problemas, sea éste de mínimo-común múltiplo, máximo-común-divisor o aplicaciones de las propiedades transitivas y asociativas de la aritmética (lo recuerdo porque yo también fui castigado algunas veces).

Pero si dejabas de hacer el castigo, eso derivaba ya en un problema de conducta (una cosa es ser bruto lo cual es perdonable, otra distinta es ser desobediente lo que es imperdonable) y para los temas de conducta el profesor Gonzáles tenía un método que merece patente por lo ejemplar y aleccionador: El Método de la Palmera.

Por supuesto que el profesor Gonzáles no abusaba del Método de la Palmera porque la cotidianeidad le restaría efectividad y capacidad sancionadora. Si por ejemplo, alguien hacía bulla en el salón, el interfecto era invitado a pasar al frente junto con el brigadier del aula quien tenía la misión de aplicarle un patada en el poto* con el rigor del caso a menos que quisiera una demostración por parte del mismo Profesor Gonzáles de cómo patea un hombre a la voz de “¿con qué no sabes patear?, ASÍ SE PATEA” mientras enterraba su zapato 44 en el trasero del benevolente brigadier.

El Método de la Palmera hacía uso de una palmera (de donde deriva el nombre del método) que existía en el centreo del patio que en horas de recreo servía para la diversión en sus colgantes ramas, pero en horas de clase servía también para fines pedagógicos. Todos los incursos en problemas de conducta eran sacados del aula y llevados a la palmera frente a la cual formaban en fila, luego cada uno de los merecedores de una sanción debía coger sendas ramas de la palmera y sujetarlas con fuerza con las manos para luego esperar la tanda de 5 correazos propinados por el brigadier del aula (cuyo trabajo si que era duro y poco popular) o por un voluntario (uno de esos que a veces quería cobrar venganza por temas extracurriculares, por ejemplo, un planchazo** en un partido de fútbol) pero sin trampas o transacciones pocos claras (eso de que me pegas despacio y luego yo te pego despacio, es propio de políticos no de hombres) a menos que quisieran una demostración de cómo se dan los correazos por cortesía del mismo Profesor Gonzáles.

La práctica adquirida por los alumnos del Profesor Gonzáles era tal que, sabíamos que para atenuar el dolor había que hacer puño con el poto y arquear el cuerpo como si fuéramos atraídos por la palmera; pero también si había oportunidad había que hacer que el brigadier intercambiara su delgada correa por la gruesa correa del gordo Perea, porque correa gruesa duele menos.

Por supuesto que siempre hay una oveja descarriada y a veces ocurría que alguno de los alumnos del Profesor Gonzáles se quejaba ante sus padres del eficaz método y sus dichos padres decidían venir al colegio para constatar los hechos, a lo que el Profesor Gonzáles los recibía y los invitaba a pasar al aula y a todos nosotros, teniendo al frente al Profesor Gonzáles y a los padres del dueño del poto afectado, nos interrogaba:

Profesor Gonzáles: Alumnos saluden a los padres del Alumno X (ya con eso sabíamos de que se trataba y el amedrentamiento estaba consumado) .
Alumnos: ¡Buenos días Señor y Señora X!Profesor Gonzáles: Los padres del Alumno X están aquí porque dicen que yo los castigo a correazos en la palmera, ¿Alguna vez he castigado a alguno de ustedes?
Alumnos: ¡NOOOOOOOO!Profesor Gonzáles: Pueden sentarse alumnos (creo que era su forma de agradecer tal lealtad, pero por otro lado, ser echador*** es lo peor que se puede ser entre los alumnos del Profesor Gonzáles) .
Una vez terminado el acto protocolar, el Profesor Gonzáles salía con los padres de familia del aula para seguir la conversación, cuyo tenor era y es un misterio, pero si de algo estábamos seguros es que el Alumno X no llegaba al próximo año.

Y vaya si era y es reconocido, si en ese entonces las madres de familia rogaban "por favor, me lo pone con el Profesor Gonzáles" al Director del colegio para que sus hijos fueran sus alumnos, hoy en día entre los de mi barrio decir “a mi me enseñó el Profesor Gonzáles” te coloca en otro nivel.




* Poto: Trasero, parte donde la espalda cambia de nombre.
** Planchazo: Cabe artero en un partido de fútbol.

*** Echador: El que acusa, traidor, soplón.