miércoles, 19 de agosto de 2015

Así son las mujeres

Teníamos que llevar a su cita médica a mi octogenaria suegra, había que cruzar toda la javicho* para llegar al hospital, el tiempo lo teníamos ajustado y estábamos próximos a la hora punta, mi esposa alistaba a Elmito, yo apagaba y cerraba todo lo necesario ante una salida, mientras el taxi esperaba en la puerta.

Nos disponíamos a salir cuando en la puerta encontramos con mi suegra, quien con la parsimonia y la paciencia de su edad se dirigía hacia el taxi:

Mi esposa: ¿Qué hace usted aquí?
Mi suegra: Ya estoy saliendo.
Mi esposa: Ya debería estar en el taxi.
Mi suegra: Ya voy.
Mi esposa: Molestosa es usted.
Elmito: Molestosa la abuelita (apoyando el comentario de su mamá mientras caminaba detrás de ella).

Una vez instalados en el taxi, mi suegra iba en el asiento del copiloto mientras nosotros íbamos en los asientos posteriores, Elmito se trepó a las piernas de su mamá para ver por la ventana:

Mi esposa: Pesas mucho hijo.
Elmito: ¿Peso mucho?
Mi esposa: Si hijo, anda molesta a tu papá.
Elmito: (Trepándose en mis piernas) Molestosa mi mamá.
Elmo: Así son las mujeres.
Elmito: Si pues.

Desde ahora Elmito ya sabe cómo son la mujeres.

*javicho: Avenida Javier Prado, una de las más congestionadas de la ciudad.

jueves, 16 de julio de 2015

En casa de Endora

En casa de mis suegros, estábamos todos en la mesa, mis suegros, mi cuñado, mi esposa y yo terminando el almuerzo preparado por mi esposa y mi cuñado (está demás decir que para la cocina no cuentan conmigo), cuando encontré un pelo en mi plato:

Elmo: ¡Encontré un pelo!
Mi esposa: ¿Corto o largo?
Elmo: Largo (mostrando el pelo).
Mi esposa: ¿De qué color?
Elmo: Blanco.
Mi esposa: Entonces no es mío.
Mi suegra: Por si acaso yo no he cocinado.
Elmo: Esto ya empezó a preocuparme (dirigiéndole la mirada a mi suegra).
Mi suegra: ¿Por qué?
Elmo: Porque eso significa que los ojos de murciélago y las patas de araña ya me las comí.
Mi suegra: ¿Quién es bruja acá?
Elmo: Yo no he dicho nada, solo espero que el hechizo no haga efecto por  falta del pelo que no comí.

domingo, 5 de julio de 2015

Que no nos vendan humo

Concluida la Copa América Chile 2015, con un resultado discutible, es hora de hacer un balance y sacar conclusiones:

En primer lugar, resulta meritorio el tercer puesto logrado por la selección peruana producto del trabajo en equipo de todos los seleccionados. El fútbol es un juego en equipo donde, salvo que nazca otro Maradona, los resultados dependen de los once en la cancha.
Messi ni Neymar salvaron a sus equipos, los favoritos Argentina y Brasil respectivamente. De una buena vez olvidemos la idiotez de los “cuatro fantásticos”, que solo puede caber en la cabeza de los periodistas mermeleros, necesitamos periodistas deportivos serios (no orderiques ni fleishmanes); una mención especial merece Erick Osores por su participación en esta Copa América, crear una hashtag para Pizarro rebasa todos los límites (ni Alondra fue capaz de tanto), cualquier estudiante de psicología tiene en Erick un tema de tesis.

En segundo lugar, resaltar el fútbol como negocio y como elemento de distensión, después de las guerras, el fútbol es otra forma de dirimir superioridades. La FIFA lo tiene bien claro y los árbitros FIFA están bien adiestrados para que el negocio rinda, aun cuando tengan que convertirse en viles chechelevs o arpifilos.
Mi suspicacia siempre me alentó a pensar que todo estaba arreglado para que Chile llegue a la final, que mínimo una semifinal sería entre Perú y Chile, y, que la final sería entre Chile y uno de los favoritos (Brasil o Argentina). La desinflada de Brasil le ahorró a los árbitros FIFA mayores escándalos, cuyo mayor descaro fue el partido Chile-Uruguay, luego solo tuvieron que inclinar la cancha ligeramente para que se den los resultados previstos desde el inicio de la Copa América. No en vano los partidos más vistos fueron Chile-Perú y Chile-Argentina.

En tercer lugar no dejemos que nos venda humo, este tercer puesto no nos asegura el pase a Rusia 2018, esta escena ya la vivimos en el Mundial Brasil 2014; con los mismos intrascendentes Vargas y Farfán, un Guerrero inestable que anda buscando un equipo que acepte sus pretensiones y un Pizarro que, me parece, sigue escogiendo los partidos que se le acomodan (ganarle a Bolivia sin la ayuda de la altura altiplánica es como pegarle a a un borracho).  Lo único que ha cambiado es el jueves de pavita por la “combatiente” Alondra y su dudoso romance con Guerrero (es sospechoso que ATV siempre tenga las últimas de la “novia de la Copa”).
Tampoco creamos eso de que Carrillo, Yotún, Advíncula y otros “estarán más cuajados para entonces”, el problema de los jugadores peruanos es psicológico antes que futbolístico, sino recordemos que los mancos, los machitos y ahora a los zambranos.  
La selección peruana tiene un largo camino por delante y eso es lo que me preocupa, los peruanos no somos de largas jornadas y siempre persiste la desunión; ojalá eso se entienda y haya un cambio.  Gareca debe demostrar que está para grandes cosas y no para engreír a cuatro fulanos.

Otrosí digo, ahora los chilenos van a estar más inaguantables que los argentinos, la final Chile-Argentina fue justa pero la forma en que Chile llego a la final no fue justa. Por otro lado, Cavanni debió vender cara su expulsión, Ley N° 5 del fútbol, mínimo era para romperle la nariz al dueño del dedo transgresor.

D.T. Honoris Causa.

miércoles, 24 de junio de 2015

Por el estómago

En un centro comercial, al que acudimos en busca de algunos útiles escolares para Elmito, éste aprovechó para ir al área de juguetes y se empecinó en que le compraran un juguete que ya tenía en casa.

Yo que soy el encargado de "marcarlo" me negué a comprárselo por lo que Elmito apeló al berrinche.

En eso hizo aparición su mamá con el carro de compras y me dijo "tú mira el carro que yo me encargo”, la dejé para que manejara la situación no sin antes advertirle "no vayas a ceder, ya tiene ese juguete".

Al cabo de unos minutos apareció mi esposa con Elmito de la mano y me dice "vamos a comer una pizza", en el camino me contó lo ocurrido:

Mi esposa: ¿Quieres ese juguete?
Elmito: Si, si por favor.
Mi esposa: Lo compramos y nos vamos a la casa para que juegues.
Elmito: Ya mamá.
Mi esposa: Pero ya no vamos a comer pizza. ¿Quieres comer pizza?
Elmito: Si
Mi esposa: Pero tienes que dejar ese juguete. 
Elmito: Vamos a comer pizza (luego de pensarlo y dejar el juguete).

Y remato con la frase "será todavía un niño pero al fin y al cabo es un hombre, y por el estómago se le domina".

martes, 16 de junio de 2015

¡Buena “Conejo” Mario!

Nadie puede seguir al lado de una persona a la que no ama o con la que no se siente a gusto, hacerlo denota cobardía, interés o en el mejor de los casos indecisión.

Que Mario "Conejo" Vargas (el escritor ya no está para formalidades) haya decidido separarse luego de un largo matrimonio de 50 años no debería ser motivo para lapidarlo, aun si se hubiera ido con una chibola no hay motivo para crucificarlo; el amor también florece en otoño.

Me parece genial que "Conejo" Mario haya comprendido al fin que macho que se respeta no se casa con la tía ni con la prima, como tampoco lo es eso de casarse con la vecina o la amiga de la infancia. Un hombre de verdad va y conquista a la chica más deseada del otro barrio, de barrio rival, si tiene que mecharse se mecha, esas son las únicas broncas que cuentan, mecharse por otras causas son cojudeces.

Pero debe saber que cuando uno decide irse lo hace dejando todo en orden, dejar en claro y en persona que la cosa no va más, nada de enviar una cartita, por facebook o por los medios, eso no es de hombres. Asimismo debe saber que en caso de no haber formalizado la separación (no basta con declararlo a los medios) eso configura el delito de adulterio y en ese caso la "adornada" esposa (antes adorada esposa) lleva las de ganar.

Sinceramente espero que sea feliz al lado de la filipina, que el cambio del mundillo académico por la farándula le permita recuperar el tiempo perdido haciéndose el intelectual, que repare que el Nobel conseguido es un premio político (como el de Obama, el de Juan Pablo II o de Walesa) y que sobretodo nunca más hable de política porque eso no se lo soportó Patricia y menos se lo va a soportar una socialité.

Finalmente, si no fuera así y descubriera que lo suyo no fue más que una otoñal calentura mitral o que la filipina decidiera que aún le falta figuritas a su colección de antigüedades, no se le ocurra regresar y pedir perdón, tenga en cuenta que una mujer perdona pero no olvida, nunca volverá a ocupar el lugar que tenía (ni en casa ni en el corazón de la adornada) y siempre se le recordará su conducta de pájaro loco. Y una existencia en esas condiciones no es propia de un macho que se respeta.

Dicho todo lo anterior, me sumo al coro de sus amigos: ¡Buena “Conejo” Mario!