lunes, 9 de enero de 2017

MONÓLOGO 115

Un hombre jamás debe
decirle interesada a una mujer,
ni decirle misio a otro hombre.

sábado, 31 de diciembre de 2016

¡FELIZ 2017!

Regresábamos de almorzar en una cercana cevichería*, todo el personal a cuenta de la compañía, con motivo de fin de año.

En el trayecto de regreso tuvimos que pasar por debajo de unos árboles cuyas ramas se descolgaban sobre el camino, esto obligó a los más altos del grupo a agacharse, yo con mis 1.70 mt apenas incline la cabeza, pero el que se agachó al extremo de doblarse fue el chato Muñoz que no debe pasar del 1.55 mt.

Todos miramos al chato agacharse, luego nos miramos entre nosotros y por un instante se produjo un notorio silencio que me vi obligado a romper:

Elmo: Oe chato, ni siquiera yo me he agachado y tú te agachas hasta el piso.
Chato Muñoz: No, lo que pasa es que cuando vine me cagó una paloma desde esos árboles.
Todos: Ahhhh …
Elmo: Entonces, el único que va a tener suerte en el año 2017 es el chato.

* Restaurante donde venden ceviche, plato propio de la gastronomía peruana.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

MONÓLOGO 114

Soy un hombre bastante simple,
si mi estómago está contento, yo estoy contento;
si mi estómago ruge, yo también lo hago.

martes, 1 de noviembre de 2016

Truco sin trato

31 de Octubre de 2014. Elmito ya contaba con 3 añitos y mi suegra había cumplido un año más de vida el día anterior, hecho que ameritó una pequeña reunión familiar donde hubo saludos y regalos.

Pero como regalar a mujeres es una difícil tarea, ese día mi esposa me propuso ir al Jockey Plaza a cambiar el regalo que no le gustó a mi suegra, por mi parte yo pensaba lo bueno y justo que sería decirle “Feliz día” a mi suegra en el Día de Halloween.

En el trayecto nos cruzamos con numerosos padres y sus respectivos hijos con sendos disfraces, había piratas, bomberos, mounstros, batmans, supermanes; Elmito me los señalaba a los que iba reconociendo:

- Mira papá, un batman grande y otro pequeño.
- No campeón, son papá e hijo disfrazados.

Eso me hizo pensar si debí disfrazar a Elmito con alguno de sus disfraces del colegio y disfrazarme de cualquier cosa.

Al llegar a Saga, estando en la sección de ropas del primer nivel y en vista de que Elmito quería ir primero a la sección de juguetes, mi esposa propuso “llévalo a ver los juguetes en el segundo nivel mientras que yo veo que encuentro para hacer el cambio”. Repase los hechos, Elmito en la sección juguetes, mi esposa en la sección trapos, mentalmente me prepare para una estadía de 3 horas por lo menos en la tienda por departamentos.

Subimos, Elmito y yo, al segundo nivel, él se soltó de mi mano y corrió a la sección juguetes, por mi parte luego de vigilarlo de pie un rato, ubique en un lugar donde sentarme que me permitiera abarcar toda la sección de los juguetes.

Me volvió a asaltar la duda de si debimos disfrazarnos Elmito y yo, estaba ensimismado en mis pensamientos cuando de pronto se apagaron las luces del local, un murmullo inundó el ambiente, las luces de emergencia se encendieron, instintivamente corrí hacia el lugar donde vi a Elmito por última vez, lo encontré unos pasos más allá, aún en cuclillas, había encontrado las llaves del suministro eléctrico y los había bajado.

Me agaché junto a él, subí las llaves eléctricas, la luz volvió, le dije a Elmito “eso no es un juguete y con eso no se juega”, cuando nos pusimos de pie junto a nosotros estaba el administrador de la tienda y un vigilante, les di las explicaciones del caso y les sugerí proteger mejor la caja de las llaves eléctricas. 

Cuando nos disponíamos a irnos el administrador le dijo a Elmito “ven acá”, Elmito se acercó y el administrador le ofreció un puñado de caramelos, Elmito recibió los caramelos, me los entregó diciendo “papá, guárdalos para la abuelita” y regresó a seguir viendo los juguetes.

En ese momento, mis dudas acerca de si debimos disfrazarnos se disiparon por completo.

domingo, 16 de octubre de 2016

División del trabajo por género

Por razones de trabajo estoy casi todo el día fuera de casa y por tanto quien se encarga de ayudarle en las tareas Elmito es mi esposa.

La tarea no es difícil porque Elmito, según su profesora, tiene "muy buena memoria y un alta capacidad para realizar analogías" lo que le permite relacionar rápidamente los nuevos conocimientos con sus saberes previos; pero si es retadora debido a sus múltiples intereses y su capacidad argumentativa.

Cuando estoy en casa y mi esposa necesita ayuda con Elmito suele pedírmelo con un "sácalo a pasear un rato para poder hacer las cosas", "llévalo al parque a jugar" o "vayan a comprar al supermercado", cosa que Elmito disfruta a más no poder porque conmigo puede correr, caerse, mancharse la ropa, tener las manos sucias, corretear a los perros, pero sobre todo caminar y caminar en serio.

Ayer mi esposa tuvo que salir dejándonos en casa a Elmito y a mí, me encargó "terminan de jugar y hacen la tarea del colegio".

Es asi que luego de jugar por casi dos horas le propuse a Elmito hacer las tareas:

- Ahora si campeón, vamos a hacer la tarea.
- ¡No papá, estamos jugando!
- Ya jugamos bastante, ahora toca hacer la tarea.
- Noooo.
- ¿Y por qué no?
- Con papá se juega, con mamá se hace las tareas.

Cuando llego mi esposa:

- ¿Elmito hizo su tarea? 
- No.
- ¿Por qué? 
- Por tu culpa.
- ¿Y por qué es mi culpa?
- Porque Elmito se hecho la idea de que conmigo se juega y contigo se estudia.

domingo, 11 de septiembre de 2016

Macho que se respeta: El celular

  1. No usa IPhone, usa Android o cualquier feature phone.
  2. No usa celular blanco, ni de colores; su celular y su funda son negros.
  3. No hace referencia a la marca ("tengo un iPhone") sino a sus características técnicas ("es un exynos octa").
  4. No usa protector en forma de libreta, usa funda o bumper.
  5. Nunca lleva el celular en las manos, las manos siempre las tiene libre para cualquier imprevisto.
  6. No le pone stickers, menos para disimular la rotura de pantalla.
  7. No se toma selfies, usa celular sin cámara frontal.
  8. No lo usa para simular una conversación y mucho menos usa el celular como espejo.
  9. No usa su foto como fondo de pantalla, menos usa la figura de un gato.
  10. No lo guarda entre calzoncillo y el pantalón, lo guarda en el bolsillo o en la cintura como si fuera su pistola.
  11. Coger el celular, verificar la llamada y responder no le toma más de 2 segundos, no usa patrón de bloqueo.
  12. Siempre tiene espacio disponible en la memoria.
  13. Nunca paga más por el audífono que por el celular.
  14. No usa audífonos blancos, ni de colores, los audífonos son negros.
  15. No usa audífonos grandes como orejeras, usa audífonos in-ear.
  16. Nunca, pero nunca, muerde el cable del audífono cuando contesta una llamada.


martes, 30 de agosto de 2016

Mi compadre Manuel

El primo Manuel es todo un personaje dentro de mi familia, yo le debo una especial estimación y tengo el orgullo de ser su compadre.

Mi compadre Mamuel es padre de 11 hijos, sí amigo blogleyente, no ha leído mal, son 11 como los jugadores de un equipo de fútbol; claro que no todos hombres, pero entre hombres y mujeres completan esa cifra; a veces me digo a mí mismo “tengo que hablar más con mi compadre” pues yo con Elmito me hago muchos problemas y a veces siento que la responsabilidad de ser padre me sobrepasa.

Pero no, no amigo blogleyente, no vaya a llevarse una mala impresión de mi compadre Manuel, ni se le ocurra considerarlo abusivo o irresponsable por el trabajo que representaría para una madre lidiar con semejante descendencia; los once hijos son en cuatro canales diferentes, léase 4 esposas, con las que mantiene una relación muy cordial. Ricardo Badani a su lado es un niño de pecho.

Varios matrimonios vuelven sabio a un hombre, es como vivir varias vidas.  


El primo Manuel es resistido por sus cuñadas, las esposas de sus hermanos, pues lo consideran una mala influencia para sus esposos, pero todos sabemos que un hombre que nunca ha sido una mala influencia para sus amigos fracasó como mejor amigo.

Por estas y otras razones, cada vez que lo veo, además del saludo acostumbrado, siempre aprovecho para dirigirme a los que nos rodean y decir en voz alta “cuando sea grande, voy a ser como él”.