A fines del año pasado, con Elmito ya cumplido sus 2 años, mi esposa y yo estábamos de compras en una tienda por departamentos, delante de nosotros una pareja discutía por el mejor regalo para su hijo de 3 años, cosa que nos enteramos después ya que preguntaron por la edad de Elmito para usarlo como referencia de tamaño.
Ella quería un triciclo, "todos los niños tienen triciclo" decía ella, él respondía "ya está grande para un triciclo, mejor una bicicleta", "después se le puede comprar una bicicleta" argumentaba ella, él replicó "además los niños de ahora no quieren ni triciclos ni bicicletas, quieren tablets".
Eso último lo recordé muy bien al momento de salir de la tienda ya que tuvimos que pasar por un stand de RadioShack y Elmito se quedó de cuclillas viendo las tablets y tuve que llevármelo cargado berrinche de por medio.
Unas semanas depués el diario Trome lanzó una promoción de tablets, Elmito encontró el anuncio a página completa en El Comercio, mientras buscaba carros que mirar, y se puso a tratar de utilizarlo con la experiencia previa de haber usado el teléfono táctil de su mamá.
Al día siguiente mi esposa me sorprendió, había recortado la tablet del anuncio y lo habia pegado sobre cartón, esa era la tablet que Elmito trataba de utilizar.
En enero de este año canjeamos dos tablets de esa promoción, una para mi esposa y otra para mi, mi esposa le cedió su tablet a Elmito a pesar de mi recomendación (ni sus abuelos lo engríen tanto), y desde entonces se ha vuelto usuario experto de tablets, aparato que solo deja cuando le digo "vamos a la calle, campeón".
Todo esto se me vino a la mente este año, cuando un colega de la oficina me pidió ayuda para tomar fotos con su recién estrenada tablet, en la reunión de fin de año, mientras Elmito (a quien llevé a la reunión) veía vídeos de Doki en su tablet.