martes, 6 de noviembre de 2007

Educación Artística

Estaba cursando el 2do de secundaria, cuando el profesor de Educación Artística (lo de profesor, juzguen ustedes) luego de hacernos escuchar una de las canciones de Piero que hablaba acerca de la televisión, nos encargó a la clase entera realizar un dibujo relativo al tema.
Yo era (y lo sigo siendo) un cero a izquierda en dibujo, en ningún curso dibuje. En mi colegio, los profesores de entonces exigian un cuaderno para los temas y un folder para los dibujos, nunca presente folder ni cuaderno, en su lugar usaba un tablero con hojas que ordenaba de acuerdo a la situación y al curso, cuando tenía tiempo las tareas la hacia a máquina de escribir, pero si aprobaba un curso lo hacía por conocimientos (¿alguno de ustedes ha explicado la Batalla de Junín en la pizarra, dibujando los soldados, los cañones y sus posiciones?) y por mi capacidad argumentativa:

Profesora: Alumno, y su folder ...
Alumno: No tengo señorita.
Profesora: Tienes CERO, pero ¿por que no tienes folder? (aqui ya perdió la profesora).
Alumno: Porque no se dibujar, pero el curso si lo sé.
Profesora: Si, pero todos presentan su folder y tienen su nota ...
Alumno: Entonces, queda en su conciencia si me desaprueba o no.
Profesora: Pero no te puedo aprobar como a los otros que si presentan cuaderno y folder.
Alumno: Señorita, yo estudio para saber no para ser primer puesto (en este punto, toda la clase ya estaba de mi parte, porque yo no era el odioso-patero-primer-puesto sino uno como el resto, con sus problemas de conducta, notas mediocres y me escapaba del colegio como el resto escalando la pared).
Profesora: Siéntese alumno.
Alumno: Gracias profesora
(Y salía aprobado)

Volviendo al curso de Educación Artística, yo no sabía dibujar pero bruto no era, así que luego de reflexionar: si el curso trata de arte, el dibujo es arte, si no dibujó no apruebó el curso. Tampoco era flojo, por lo que me armé de lápiz, papel carbón, borrador, plumones de colores y harta voluntad para calcar (copiar) un dibujo de Superman que presentaría a dicho profesor y así lo hice.
Lo que no estaba en mis planes es que otro alumno de otra sección había tenido la misma idea de calcar a Superman, obviamente con mejores resultados que el mío, mientras que yo había calcado la figura tal como aparecía en el libro, el otro le había agregado un marco que aparentaba un mueble de televisión.
Pero al profesor en cuestión no se le ocurrió mejor idea que comparar en público los dos trabajos, preguntado a toda la clase "¿quién ha querido ser más honesto?" lo que me supo a encuesta amañada (como las de La Ventana Indiscreta), luego preguntó "¿de quién es el trabajo?" y cuando hidalgamente levanté la mano me lanzó un sermón delante de toda la clase, donde me tildó de deshonesto, flojo y mentiroso (es tan antipedagógico ridiculizar al alumno en público como estúpido el llamar la atención en público a un empleado).
En ese momento se me vino a la mente aquél pasaje bíblico en la que Jesús les dice a sus discípulos "en verdad os digo que aquella viejecita que echo tres moneditas, es la que más ha dado, porque mientras todos dieron lo que les sobraba, ello dió todo lo que tenía" porque yo había dado todo lo que podía, mi tiempo, mis útiles y mi voluntad por hacer un dibujo. Pero ...
Con toda la clase en mi contra, con la ojeriza del profesor puesta en mi persona y mi nula capacidad de dibujar, concluí que estaba de más en dicha clase.
Y asi lo hice, a la siguiente clase no asistí, ni a las subsiguientes, cuando llegaba la hora de Educación Artística salía del salón y me dirigía a la escalera donde hacia hora hasta el siguiente curso. El Auxiliar del colegio, cuya misión era velar que todos los alumnos se encuentren en su clase y no haya alumnos en los pasadizos y patio, comprendió mi punto de vista cuando le explique lo sucedido y se hacía de la vista gorda cuando me encontraba sentado en al escalera.

Si encuentras algo pasa la voz.